Rescatando Concepción entre ruinas y fotografías

A meses de cumplir 567 años de vida, Concepción es una ciudad que, a lo largo de su historia, vivió diferentes catástrofes que cambiaron la fachada de la capital regional. Estos cambios muchas veces significaron dejar el pasado atrás, perdiendo valiosos tesoros arquitectónicos. El paradigma neoclásico, vencido por el modernismo, ahora sólo vive en las fotografías que rescatan el pasado.

Concepción del Nuevo Extremo fue fundada por Pedro de Valdivia en 1550 donde actualmente se encuentra la comuna de Penco. La ciudad era muy importante para el desarrollo del país en materia de expansión territorial y durante la Guerra de Arauco, ya que se situaba en la frontera española-mapuche. Producto de estos tiempos de conflicto, Concepción fue destruida tres veces en los primeros diez años de historia por los araucanos.

Doscientos años en el futuro, en 1751, un terremoto de magnitud 8,5 Richter seguido por un devastador tsunami, redujo la ciudad a escombros, lo que la obligó a trasladarse al Valle de La Mocha en 1765, donde actualmente se encuentra.

Los penquistas -cuyo gentilicio proviene de su original ubicación en el Valle de Penco- han visto cómo los sismos, a través del tiempo, han cambiado la cara de la ciudad. Los terremotos siguientes al que catapultó la mudanza, como el de 1939 y 1960, afectaron edificaciones importantes para el siglo 20 y que fueron demolidos a pesar de no poseer un deterioro total. Así también, el aún reciente terremoto de 2010, echó abajo edificios completos como el Alto Río.

Pasa el tiempo, las ciudades crecen y se expanden. Concepción no es ajena al crecimiento, al contrario. Y tras los desastres las pérdidas no son sólo humanas, el patrimonio arquitectónico lo ha vivido en carne propia. Muchos de los lugares icónicos perecieron, y pese a que los movimientos de la tierra cobran una tajada de la historia, el paradigma modernista trabajó para dejar el neoclásico del siglo 19, bien muerto. Aquí algunos de los sitios emblemáticos:

Palacio Consistorial

El Palacio Consistorial o la Municipalidad de la ciudad, se ubicaba en la esquina de Aníbal Pinto con Barros Arana. Comenzó a planearse entre 1908 y 1909, luego de que el edificio municipal de la época fuera destruido tras un incendio. Para 1914 era una realidad monumental bellamente adornada, del estilo Beaux Arts, con tres pisos de altura y albergando en la primera planta locales comerciales como la Farmacia Radium, la Óptica Tschumi, la Librería Merino y una agencia de teléfonos. Pese a que resistió los terremotos de 1963 y 1960 con pequeños daños, en 1963 se optó por demoler la estructura. El historiador y director de la Biblioteca Municipal de Concepción Boris Márquez, se refiere a las características del edificio.

 

Teatro de Concepción

La historia de los teatros en Concepción convergen en un mismo fin; la muerte. Más no así la teatralidad y la expresión artística local. La historia de la sala de espectáculos principal de la ciudad nace con el Teatro Galán, ubicado en Freire entre Caupolicán y Aníbal Pinto, y que bifurca en dos construcciones. El primero se alza de forma provisional entre 1858 y 1860, y financiado por el esfuerzo de los propios habitantes de la ciudad.

Un segundo y definitivo Galán se establece unos años más tarde, esta vez los recursos estuvieron en manos de aristócratas de la época, comerciantes, familias pertenecientes al rubro de la minería, entre otros. Su fin llegó en 1882, cuando un incendio consumió la estructura.

Tres años más tarde, en 1885, se inaugura el Teatro Concepción que es el que vive en diferentes fotografías y en la memoria colectiva de los penquistas, ya que su extinción es algo reciente. Boris Márquez cuenta sobre la utilización del Teatro en la sociedad de la época.

 

En 1924, debido a una crisis económica, pasa a manos de la Universidad de Concepción. Llega 1939 con su terremoto y el Teatro se salva airoso, pero el de 1960 consigue dejarlo en mal estado, lo que lo llevó a estar cerrado por 13 años. En 1973, un incendio cierra el telón definitivamente.

Aula Magna del Liceo de Hombres

Al transitar por Víctor Lamas y pasar entre Aníbal Pinto y Caupolicán, resulta casi imposible no prestar atención a la deteriorada pero imponente edificación que allí se encuentra como una extensión del Liceo Enrique Molina. Las ruinas pertenecen al Aula Magna del Liceo de Hombres, éste último terminó de construirse en 1915 y ocupó toda la manzana de las calles antes mencionadas hasta Chacabuco.

Por su parte, el auditorio vio la luz en 1935 con una capacidad de hasta 400 personas. Distinto a lo que se cree, esta extensión no era un teatro propiamente tal, por lo que a pesar de que sí se le dio uso público, como lo fueron algunos velatorios de personajes masones de la época, sus fines eran académicos.

 

Tal cual se mencionó en párrafos anteriores, los grandes desastres del siglo 20 también afectaron al Liceo. Siendo el del ‘60 el que llevó a demoler el volumen central y el ala hacia Aníbal Pinto. Posteriormente, en 1970, se comenzó a desmantelar el área que daba a Caupolicán. El Aula Magna, una vez dispuesta al azar del clima, comienza a deteriorarse paso a paso hasta su desuso.

Las torres de la Catedral de Concepción

En sus 566 años de historia, incluyendo su pasado en las costas de Penco, la ciudad ha tenido un total de ocho catedrales. En el sitio donde hoy se emplaza la actual catedral -construida entre 1940 y 1950-, hubo otras dos previas, siendo la anterior . En 1835 un terremoto denominado “la ruina”, debido a su devastadora magnitud que destruyó toda la ciudad, dejó a Concepción sin catedral. En 1846 se inaugura una nueva con líneas neoclásicas y de fachada simple, con monumentos en mármol y otras singularidades.

Décadas más tarde nacen las ganas de expandirla hacia el cielo con la construcción de dos torres que albergaran campanas y una nueva fachada con una cúpula central. Sólo las torres se concretaron en 1915, pero su vida culminó para el terremoto del ‘39 producto del deterioro en que quedaron. En días posteriores al desastre se dinamitaron y se derribaron con la ayuda de tripulantes del Exeter, un barco inglés que se encontraba patrullando las costas de América debido al inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Sin duda la ciudad ha cambiado considerablemente y muchos de los edificios emblemáticos de siglos anteriores desaparecieron. Es importante que se produzca un cambio en cuanto a la forma en que conviven las diferentes edificaciones, que como un mosaico constituyen Concepción con una amplia gama de formas, colores y estilos. Y que en su conjunto, conforman el patrimonio histórico y arquitectónico.

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