Pastas en cono: de Nueva York a Concepción

Se diversifica el mercado local de comida rápida. A las conocidas sangucherías, pizzerías, comida asiática y food trucks, se suma exitosa iniciativa que combina lo gourmet con la fast food: la pasta en cono.

El acelerado estilo de vida de las grandes urbes del primer mundo ha comenzado a instalarse en las principales ciudades chilenas, fenómeno reflejado en la conversión del tiempo como un recurso escaso.

Las exigencias de nuestro acontecer diario han terminado por modificar algunos de nuestros hábitos, como por ejemplo, el almuerzo, momento del día que muy pocos pueden destinar para sentarse a degustar un buen plato con tranquilidad.

En la actualidad, la «comida al paso» domina la escena gastrónomica penquista materializándose en diversas sandwicherías, pizzerías, locales de comida asiática, food trucks  y por supuesto, los clásicos patios de comida que ostenta cada centro comercial ofreciendo a los comensales el servicio de grandes franquicias internacionales.

Sin embargo, cuando parecía que los formatos de comida rápida ya se habían establecido definitivamente, una idea inspirada en la experiencia neoyorquina rompió los esquemas y se posiciona rápidamente en Concepción como un producto de alta demanda: la pasta en cono.

La idea original

Esta innovación culinaria llega a la capital del Biobío desde la Gran Manzana gracias al fenómeno que ha supuesto en esa ciudad la apertura del restaurant Spaghetti Incident, local inaugurado por el chef Emanuele Attala, quien encontró la forma para que la gente pueda almorzar o cenar su pasta con comodidad mientras camina por la ciudad: en un cono similar al de un helado.

Según consigna El Clarín, la ingeniosa propuesta de éste inmigrante italiano procede de su natal Rímini, localidad que en 1950 -durante la posguerra- buscaba reactivar su economía organizando festivales en la playa para atraer a los turistas. Durante dichas celebraciones, los vendedores rasgaban las hojas de papel de cera donde vendían sus alimentos para armar cuencos y servir allí las preparaciones.

Lo interesante de rescatar esta idea, son las ventajas que aporta el uso del cono.

La novedad radica en aquella típica maniobra de giro utilizada para enrrollar los tallarines en el tenedor. Sus lados curvos ayudan a guiar los fideos en una bola a su alrededor, constituyendose como un perfecto sustituto de la cuchara. Además, su extremo puntiagudo sirve como asa, añadiendo aún mas comodidad a los movimientos que exige la ingesta de pastas.

En definitiva, su forma ayuda a no derramar nada y hace posible degustar este tipo de preparaciones mientras se recorre la ciudad, sin necesidad entrar a un lugar cerrado a comer, reduciendo costos y tiempo que los clientes utilizan en almorzar, un detalle sumamente significativo y práctico si se trata, por ejemplo, de un día laboral.

«Walking pasta»: la adaptación penquista

Inspirados en el éxito del restaurant de Manhattan, y con la meta de destacar por sobre los locales de comida japonesa y sangucherías típicas, el chef Nestor Santillán y su socio diseñador Jorge inauguraron su propio negocio: «Walkingpasta».

«A partir de algunas necesidades que tenía yo para presentar el producto de forma mas atractiva, vimos algunas una ideas que vimos en Internet y llegamos a la conclusión de que el cono era nuestra mejor opción porque mantiene la pasta remojada en la salsa, reemplaza a la cuchara y es fácil de transportar en la mano, la idea es que puedas caminar con tu comida.»

 

La idea es posicionar un producto gourmet:  pastas cocinadas con receta casera y salsas exclusivas -a base de productos frescos adquiridos en la Vega Monumental, pescaderías y ferias- a un precio competitivo frente a la comida rápida tradicional.

Pero, ¿puede un plato que se sirve en restaurant hacer eso? Por supuesto, la clave está en la rápidez de preparación. Santillán asegura que cada 12 minutos hay 4 conos listos para llevar y servirse, todo por $3.000, la mitad que en una tratatoría común y corriente.

«La idea del formato es que tu pagas solo por la pasta. No tenemos precios diferenciados por cada salsa. Los precios son para el cono de fetuccini $3.000, ñoquis y lasagnas $4.000 y ravioles $5.000. En total, hablamos de unos 500 gramos de comida.»

 

Sin embargo, el reemplazo de un plato y cuchara por un cono no es la única novedad que ofrece esta nueva propuesta. El menú ofrecido a los comensales se enmarca en el concepto del spaghetti western, por lo que cada producto tiene un nombre que hace referencia a este subgénero audiovisual.

De ese modo, los clientes cuentan con la opción de comer fettuccini, ñoqui, lasagnas y ravioles, acompañados con salsas denominadas con nombres de la película Django, por ejemplo el condimento de tomate, cebolla, vacuno y magro lo llamaron «Bromhilda», y al de queso mantecoso fundido y orégano le pusieron «Candie».

Así, este local de comida al paso que ya suma tres semanas en funcionamiento se encuentra en proceso legal para patentar la idea en Chile, y tras el exito alcanzado en este periodo no descartan la expansión a otras comunas e incluso, Santiago.

La marca aún no cuenta con sistema de reparto o delivery, no obstante, se encuentra preparando un triciclo, similar al que utilizan los heladeros y que recorrerá el centro de Concepción. Todo esto con el fin de promocionar el concepto en el mercado local y diferenciarse de los que hoy abundan en la ciudad.

Por último,  descatacar que desde el 1 de septiembre comienza lo que esperan que se consagre como una tradición: el «Día del Ñoqui», el cual se celebrará el primer viernes de cada mes, y consistirá en la oferta de convenientes promociones. Nótese además que, durante su primera versión se inaugurará «Candiland», el comedor del local para todos los clientes que así lo deseen puedan servirse su cono en el lugar.

De ésta forma, se inserta en Concepción una nueva forma de comer que, se espera revolucione el concepto de fast food.

 

 

 

 

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