El pacto que salvó a Sebastián Piñera

Por Patricia Mancilla Care

Las movilizaciones sociales se multiplicaron en todo el país desde el 18 octubre de 2019, cuando las estaciones de metro en la ciudad de Santiago se quemaban sospechosamente; una estrategia mal manejada que logró detonar aún más el descontento de la gente.

El 14 de noviembre fue un día clave: se conmemoraba un año del asesinato de Camilo Catrillanca en manos de Carabineros de Chile. El escenario era intenso, por una parte la jornada de protesta nacional exigiendo justicia por el joven mapuche y por otro lado, los políticos tanto de izquierda como de derecha se reunían para dar una salida a las movilizaciones.

La madrugada del viernes 15 del mismo mes, se informaba a través de una conferencia de prensa el Acuerdo por la Paz y la nueva Constitución. Una vez más se atribuían la lucha del pueblo, como si en las calles se hubiera demandado en algún momento la intervención de los partidos, que en 30 años no han sido capaces de dar respuesta a las demandas sociales. 

Se firmaba un documento con la completa impunidad en los casos de mutilación, asesinato, desapariciones y violencia física realizados por las Fuerzas de Orden y Seguridad durante el Estallido Social. Fue la alianza institucional perfecta para desviar la atención de la protesta.

Somos conscientes de que los partidos políticos regalaron al gobierno la oportunidad de salvar el mandato de Sebastián Piñera y de este modo calmar las movilizaciones, enfocándose en lo que sería un proceso eleccionario histórico en el país.

No negamos que por primera vez se cuestionó con posibilidad de cambio la Constitución hecha durante la Dictadura Militar, pero a costa de dejar fuera del proceso a los presos y las presas por luchar, quienes además tendrán sentencias judiciales inmodificables.

Es importante considerar que la paz prometida nunca llegó y que el plebiscito se convirtió en un nuevo circo electoral, donde posiblemente en abril tendremos a los militantes de partidos tradicionales peleando los puestos constituyentes y, mientras tanto, el pueblo seguirá luchando, combatiendo las desigualdades para que no sea tan difícil llegar a fin de mes, pagar las cuentas y tener más que sólo un pan para comer en la mesa, porque así se resiste en la población, desde la fuerza y valentía de vivir en un sistema neoliberal que ningún político está dispuesto a cambiar.

El pueblo se sigue manifestando ante las desigualdades y violencia estatal. Fotografía de Matanza Viva.
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