Analizando la baja participación en las megaelecciones

En las elecciones del 15 y 16 de mayo para escoger concejales, alcaldes, gobernadores y constituyentes fue a votar el 43,3% del padrón electoral. 

De un universo total de 14 millones 900 mil ciudadanos habilitados para sufragar en las denominadas “megaelecciones” sólo participaron poco más de 6,5 millones de personas, cuando se esperaba una concurrencia masiva dado el estallido social de 2019, bajo cuyo marco se originaron multitudinarias protestas y manifestaciones, poniendo de manifiesto la necesidad de cambiar la carta magna. En tanto, en el Plebiscito Nacional 2020, convocado a consecuencia de los hechos del año previo para determinar qué sucedería con la Constitución, votaron 7 millones 562 mil 173 ciudadanos, representando el 50,9% del padrón electoral, mientras que en las presidenciales del 2017, que dieron como ganador a Sebastián Piñera, la participación en la segunda vuelta estuvo cerca del 49%. 

Agencia Uno
Es la primera vez en la historia del país que convergen cuatro elecciones en una misma fecha.

¿Qué sucedió?

Benjamín Jara Ortega, cientista político de la Universidad del Desarrollo, explica que la causa de la baja participación electoral radica en el “desconocimiento del público total del electorado en torno al proceso constituyente, sumado a un contrapeso, porque hay muchas personas que podrían haber ido a votar pero no quisieron perder por lo que no fueron, como los adherentes del rechazo o personas de ultraizquierda, y personas que no están familiarizadas con el proceso y que no buscan participar en él”, mencionando, además, que “en el proceso constituyente varios votos nulos y blancos suman en total de un 8 a un 10% en varias comunas y regiones”. 

Sin embargo, en su juicio, también la naturaleza mixta de estas elecciones influyó en el resultado, ya que “hay elecciones que que movilizan más al electorado y otras que no, y las municipales históricamente son elecciones que no mueven tanta gente. No así con las elecciones presidenciales y las del plebiscito apruebo o rechazo que, cuando se achican las opciones, es más fácil ver una mayor participación”. 

A consecuencia de la alta abstención en estos comicios se puso en la palestra la discusión sobre la necesidad de restaurar, o no, el voto obligatorio. De hecho, este miércoles se votará en el parlamento una iniciativa que busca reponer la medida. Al ser consultado, el experto -quien además enfatizó en la necesidad de la educación cívica- indicó que este “puede ser una solución, obviamente aumentaría la participación exponencialmente, pero tampoco llegaría a un 100%, tal vez un 89%, o como es en el caso argentino, donde el voto es obligatorio, a un 75%”.

El futuro de las presidenciales de noviembre de este año, aventura, tampoco tendrán una gran participación. “Debido a todas las instancias que han habido de participación podemos ver algo que no alcance a superar los límites del 60%, a excepción que exista una presidencial donde haya mucho en juego para el elector y ahí participe en masa, entonces las cifras solamente las dirá la historia”, puntualiza.

EFE
Los chilenos votaron 2.613 cargos de elección popular y los 155 miembros de la Convención Constituyente.

Distintas versiones

Uno de los aspectos más criticados fue la baja participación de los jóvenes, y las cifras avalan esta creencia. Del padrón electoral, el 41,3% son menores de 40 años, que a diferencia de lo sucedido en octubre pasado, presentaron una alta abstención. Pero las causas que explican esta situación son variadas. 

Cristóbal Luna, inscrito en Puente Alto, no votó. Comenta que “he ido a todas las votaciones anteriores ya que siempre había un candidato que se acercaba a mis ideas, y lamentablemente esta no fue la ocasión, y  no iba a ir a votar por el ‘menos malo». Además, menciona que “salí a marchar muchas veces. Vote por el apruebo y esperaba ver constituyentes fuertes en mi distrito y no fue así”. 

En su opinión, la baja participación de su grupo etáreo se justifica en la falta de educación cívica. “Sabía que ese «Chile despertó» es simpático cuando vas a marchar con amigos, gritar, correr, botar esa rabia que tienes por mil cosas, pero esperaba que todos los que se sintieran representados fueran a decir ‘sabes pienso esto con mi voto”. 

Otros jóvenes apuntan, entre los motivos por los cuales no fueron a votar, dificultad para movilizarse hacia los lugares designados, descontento con las opciones existentes en la papeleta, no haber cambiado a tiempo su dirección electoral e incluso haberse enfermado de covid-19. Así, mientras Genesis Perez comenta que “no fui porque vivo en zona rural y tenía que ir a Chillán para viajar a otra región y como era feriado irrenunciable no había locomoción para ir a la ciudad”, Érika Núñez señala que “yo no fui porque tenía mi domicilio electoral en otra región y no alcancé a cambiarla a tiempo”, y Fernanda Venegas apunta que no acudió “por cuarentena (tenía covid)”. 

Así el panorama, queda por ver qué sucederá en el plebiscito de salida de 2022, que definirá si se acepta o rechaza la nueva Constitución, y más prontamente, en las presidenciales de noviembre. 

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