¿Para qué bajar los brazos?

Desde la bancada UDI asoman palabras para el fin de las cuarentenas, sumado al nuevo pasaporte verde, la población puede envolverse en una peligrosa normalidad.

Pareciera que los dichos de Javier Macaya, presidente de la UDI, tenían un poco de futurología. Puesto que, a mitad de semana, mucho antes del anuncio del pasaporte verde por parte del presidente Sebastián Piñera, el líder gremial comentaba la necesidad de repensar las cuarentenas y la existencia del toque de queda.

Sus palabras hacen alusión al daño a las pymes, a los magros resultados de las elecciones y el hacer campaña sin el puerta a puerta. Sin embargo, la actualidad real y sanitaria que vive el país no está en condiciones de un debate en ese aspecto. Autoridades como el COLMED ya se han manifestado en contra de otorgar más libertades para la ciudadanía. Es más, con solo recordar enero y febrero, tras el abuso de los permisos de vacaciones, vino el rebrote más grande hasta la fecha y azotó con fuerza al territorio nacional. Recién, tras esos acontecimientos, el gobierno enfatizó en medidas más estrictas sobre la gente y los confinamientos.

Desde esta semana está disponible el pasaporte verde. Otorgará facilidades de tránsito a vacunados que hayan cumplido 14 días tras la segunda dosis. Cortesía: Agencia Uno.

Es de esperar que, lo que se ponga sobre la mesa para discutir, sea la implementación del nuevo pasaporte verde. Idea que viene a liberar restricciones y, entre otras cosas, permitir el transito libre intercomunal entre ciudades en fase 1 y 2. Es importante plantear la duda sobre aquello, puesto que el gobierno parece haber olvidado que, a pesar de la vacunación positiva, sigue existiendo la posibilidad de generar un nuevo rebrote tras el inminente crecimiento en la movilidad de los ciudadanos. Sumado a mundo político que, muy a tono con la desconexión de la población, exige facilidades para bajar las restricciones en aras del comercio desvalido y la falta de libertades.  

Sin lugar a duda, relajar los esfuerzos hechos por la población, autoridades locales y, sobre todo, los funcionarios de la red de salud, será un gran retroceso. Rememorar el año pasado, con el mal manejo de la pandemia por parte de la autoridad, anteponiendo libertades personales y la economía por sobre la salud, debería aclarar el panorama y darse cuenta que el camino va por otro lado.

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