Biobío se queda atrás: sólo tres municipios serán encabezados por mujeres

La irrupción de las mujeres en la política es innegable. Un 17% de las alcaldías nivel nacional serán dirigidas por mujeres, una cifra histórica que se traduce en 56 de los 346 sillones municipales. No obstante, mientras que en la RM un 49% de las comunas serán lideradas por mujeres, en la octava región serán sólo tres: Tomé, Curanilahue y Santa Juana.

Cuando Alejandra Burgos decidió inscribir su nombre en la papeleta de alcaldes en noviembre pasado, lo hizo de la mano de organizaciones sociales, espacios de mujeres y el movimiento popular. “Si bien mi nombre está ahí, detrás de eso, hay una serie de propuestas de personas que querían algo distinto”, señala.

Con la convicción de que faltaba un trabajo serio y participación, se convirtió en la primera mujer en alcanzar el sillón municipal de Curanilahue, por lo que dice que “hay formas distintas de ver los problemas, acercarse a ellos y mantenerse en contacto con las necesidades de la gente. Eso es algo que no es que tengamos exclusivamente las mujeres, sin embargo, es probable que las mujeres tengamos más sensibilidad”.

Ella es una de las tres alcaldesas mujeres electas en toda la octava región, compuesta por otras 30 comunas. El suyo era uno de los 26 nombres que corrían la carrera para ganarse el sillón de los respectivos municipios, en un escenario con 130 contendores en total. Eso se traduce en un 1,08% de participación de mujeres en la papeleta por la alcaldía.

Pero esto no es una sorpresa, ya que el escenario municipal regional siempre ha sido gobernado por hombres. Fue en el año 1994 cuando la comuna de Los Álamos le abrió los brazos a Teresa Stark Ortega como alcaldesa y cuatro años más tarde en Concepción se asentaba Jacqueline Van-Ryselberghe. Por último, Hualpén ha sido la única comuna en toda la región que ha llegado a tener el máximo de alcaldesas en toda su historia, con Fabiola Lagos Lizama y Katherine Torres Machuca.

Club de Toby

La cientista política, Jeanne Simon, dice que las razones estructurales de esto es que la política sigue siendo un Club de Toby: “Aristóteles planteaba que las mujeres no tenían cerebro para hacer política, que era un asunto de los hombres. y, de cierta manera, eso se ha mantenido en el imaginario social de las personas”, comenta.

Y agrega que: “Las mujeres entran a la política cuando sus hijos son grandes o cuando no los tienen, porque sino, la percepción de la gente es: ‘¿por qué no están en la cocina?’ o ‘¿por qué no está cuidando a sus hijos?’. Tiene que ver con un patriarcado que relega a la mujer sólo a espacios privados”, señala la también académica del departamento de Administración Pública de la Universidad de Concepción.

Jeanne Simon actualmente coordina el Grupo de Investigación Interdisciplinaria en Derechos Humanos y Democracia en la Universidad de Concepción. Fotografía extraída de su cuenta de Twitter (@jeannesimonr).

En este sentido, Burgos coincide en que «en todos los espacios las mujeres tenemos un papel que cumplir y, muchas veces, nos vemos limitadas, porque se nos han impuesto otros roles que son más aceptados, como lo que se hace dentro de la casa y en el mundo privado. Pero en lo público, nosotras tenemos un rol que cumplir también y queremos ser partícipes”.

Feminismo rural y campesino

El caso de Ana Albornoz es algo similar. Las elecciones de este año la convirtieron, en la primera alcaldesa mujer e independiente en la comuna de Santa Juana, que llevaba desde 2004 siendo gobernada por Ángel Castro (DC). Su triunfo fue, para muchos, sorpresivo, pero ella dice que sabían que iban a tener una alta participación, ya que su programa ofrecía una mirada nueva y participativa para los vecinos y vecinas. «Las nuevas generaciones quieren a mujeres en puestos públicos, pero en las antiguas, hay mucha reticencia. Ese es un trabajo que ha hecho el feminismo», dice la abogada feminista.

«Lamentablemente, sólo se ha hablado de una lucha contra el patriarcado en espacios académicos y estudiantiles, los que no incluyen a las mujeres campesinas ni obreras”

Ana albornoz, primera alcaldesa mujer de santa juana

Con respecto a las razones para la baja participación de mujeres en la papeleta, la santajuanina coincide con Simon sobre las barreras sociales, sobre todo en sectores más rurales: “Yo tengo un hijo, soy madre sola y sacar mi profesión ya fue un hito. Luego de eso, trabajar doblemente, por el trabajo doméstico. Todo eso nos impide destacar. Aparte, la sociedad cree que sólo podemos tomar las decisiones dentro de la casa. La mujer que sale al espacio público a luchar por sus derechos, es una histérica y una loca”.

De izquierda a derecha: Ana Albornoz, Alejandra Burgos e Ivonne Rivas, las únicas alcaldesas mujeres electas en la región del Biobío. Fotografías extraídas de sus redes sociales.

Paridad regional, municipal y parlamentaria

Hace algunos días, volvió a reflotar un proyecto de ley presentado hace algún tiempo por la bancada de diputadas Julieta Kirkwood, que persigue la paridad en el Congreso, el gobierno regional y el municipal, lo que para Simon es completamente pertinente: “La Convención Constituyente reveló que hay una gran cantidad de mujeres que sí tienen vocación pública y una capacidad de pensar en el bien común mucho mejor que los partidos actuales».

Sobre esto, Albornoz dice que “nosotras somos más empáticas y yo creo que tenemos las capacidades de asumir épocas de crisis. Para el terremoto fueron las mujeres las que hicieron las ollas comunes, las mujeres han parado poblaciones. Y, aún así, somos muy despreciadas a lo largo de la historia electoral”.

Hasta antes de las elecciones, el porcentaje de mujeres alcaldesas a nivel país era aún más bajo, con un 12,9% desde el 2000. A nivel regional, el único municipio liderado por una mujer era el de Katherine Torres. Hoy, hay un avance y se espera que sea una cifra que sólo vaya en aumento.

Top