Vuelta a clases: una decisión para tomar en conjunto

Tras la implementación del carnet sanitario y la aprobación de vacunas en menores de edad, el Ministerio de Educación presiona con fuerza un retorno a las aulas que podría perjudicar a estudiantes y educadores.

A lo largo de la semana marcó presencia el discurso del ministro de educación, Raúl Figueroa, quien tuvo apariciones en medios de comunicación conversando sobre las alternativas para la vuelta a clases presenciales. Sin embargo, fueron las declaraciones en Radio Duna las que causaron mayor polémica, insinuando que cortar la subvención a colegios sería una opción. Tales dichos motivaron a que legisladores de oposición anunciaran una posible acusación constitucional. Lo que quizás muchos desconocen es que las presiones para retornar a las aulas son de larga data, así lo indicó Susana Gómez, directora de la escuela Cristóbal Colón en Hualpén, “el Ministerio el año pasado nos llamó a hacer un plan de funcionamiento con fecha tope ocho de enero (…) teníamos que poner una propuesta y enviarla, siempre pensando en clases presenciales o semipresenciales”.

Un territorio con variadas realidades

Llegó marzo y con él las cuarentenas, volver a la presencialidad era imposible. Ahora, con la vacuna Pfizer aprobada para su aplicación en adolescentes entre 12 y 18, y Sinovac para el grupo entre 16 y 18 años, Figueroa encontró un argumento perfecto para dar validez a su propuesta. Aquí existen varios factores que la institución no considera, eso sale a la luz en la postura del ministro. Al igual que el pase verde, esta medida resulta demasiado impositiva para lo que realmente se vive en el país.

Lo cierto es que Chile comprende diversas realidades y mientras existen casos como San Pedro de la Paz, golpeado por la desigualdad económica y cultural, convertido en un foco de contagio y donde “aproximadamente el 50 % de los alumnos de segundo medio del Colegio Michaihue tuvieron covid”, según Carla Gallegos, profesora del establecimiento, también tenemos al Colegio Santa Teresa de los Andes en Bulnes que mantiene clases híbridas desde marzo sin registrar ningún contagio, como indicó Andrés Aqueveque, profesor de la institución.

La delimitación de puestos es una medida preventiva en colegios. Fuente: mineduc.cl.

Desinformación y miedo

Luego de considerar diferencias territoriales y socioeconómicas, también están las creencias y mitos en torno a la vacunación, que generan miedo en algunos adultos, negándose a vacunar a sus hijos. Diego Díaz, estudiante del Liceo San Juan Bautista de Hualqui, manifestó que “si fuera por mí me vacunaría pero mi madre no quiere que lo haga”. Por otro lado, Tamara Jorquera, alumna del Instituto Janequeo en Concepción, no quiere vacunarse con Pfizer ni Sinovac por temor. Ambas son opciones válidas pero que revelan un gran problema y es que el Estado no tiene programas de educación sobre este proceso sino que basa sus políticas en totalitarismos que asustan y confunden a la población, sobretodo a la generación que nació expuesta a una red de información sin filtro como lo es internet.

Con estos antecedentes es claro que la incertidumbre no permite ni siquiera proyectar decisiones a futuro. Hay casos específicos donde funcionan las clases híbridas como el Colegio Santa Teresa de Los Andes o el Liceo San Juan Bautista que hasta el momento no presentan ningún caso de coronavirus, pero el resultado de un PCR no puede ser la única forma de medir el proceso.

Un modelo educativo que debe cambiar

¿Qué pasa con la carga laboral? Para los profesores que imparten clases híbridas es toda una odisea llegar al final del día sin sufrir el estrés de cargar con ambas modalidades, “preparamos material para los que están en la casa pero no se puede dejar de lado a los que están presencial, hay que asegurar que todos reciban la misma información y es agotador”, señaló Aqueveque.

“Es una carga, sobre todo para las mujeres, porque una está pendiente de que hay que hacer el almuerzo o que están los hijos en la casa y también tienen sus necesidades”, indicó Susana Gómez

Es de suma importancia que las decisiones de gobierno consideren todas las realidades del país, sin apuros ni presiones, este es un momento delicado para muchas familias y, aún así, la situación en la que se encuentra Chile es privilegiada en relación a países vecinos. Actualmente, el exitoso proceso de vacunación es opacado con medidas apresuradas y poco empáticas mientras que en paralelo todo un sistema educativo se derrumba y da indicios de que jamás volverá a ser el mismo. De una experiencia tan inhóspita como ha sido la covid-19 se desplegaron varias problemáticas que quedaron en primer plano y que no tienen vuelta atrás. 

Las clases híbridas suponen una mayor carga laboral. Foto: vidatech.pe.

Así, niños que estaban acostumbrados a largas jornadas con a salas de 45 alumnos hoy comparten con un máximo de cinco a ocho compañeros y sorprenden a sus profesores mejorando increíblemente el rendimiento académico. Claro, la educación privada siempre lo entendió así, porque un profesor que atiende a sus estudiantes les hace sentir validados y los involucra en un proceso que para muchos siempre fue el presagio de lo que la vida les deparaba: obedecer.

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