Latinoamérica dividida más allá de la izquierda y derecha

Durante los últimos días todo el cono sur ha estado expectante a las reñidas elecciones presidenciales de Perú y todo lo que representa cada candidato.

Sin importar el resultado final de estas controvertidas elecciones, el próximo presidente del país vecino tendrá un periodo sumamente difícil. Esto considerando que la mitad de las personas que se movilizaron para sufragar están en contra de su gobierno y tienen ideales totalmente diferentes, teniendo en cuenta a los candidatos que se enfrentan por la banda presidencial.

Las elecciones en Perú se desarrollaron el domingo 6 de junio. Hoy viernes 11 del mismo mes, aún no existen resultados. Fuente: bbc.com.

Esto toma aún más relevancia cuando para mi sorpresa, Keiko Fugimori, hija del expresidente de ese mismo país, Alberto Fujimori, quien lideró un autoatentado que lo tuvo por 10 años en el poder -periodo que está fuertemente criticado por corrupción, usurpación de funciones e incluso violación a los derechos humanos-, está peleando a la par con Pedro Castillo, quien luego de haber postulado a la alcaldía de Anguía en 2002 y ser dirigente sindical, lo que lo llevó a las primeras planas en 2017,  no tiene mayores antecedentes de una carrera política.

Ella se declara fujimorista, por lo que me hace ruido la cantidad de adhesión a su campaña considerando la cantidad de observaciones que se ha hecho al periodo presidencial de su padre. Además de esto, la candidata está involucrada en casos de corrupción, los cuales en este preciso momento la tienen con riesgo de prisión preventiva. Por otro lado, la experticia de Castillo me hace pensar que los hermanos peruanos están poniendo sus fichas en su única esperanza de generar un cambio real y sacar a la vieja política del poder.

Esto podría representar la polarización política que está ocurriendo en gran parte del cono sur, y con esta división no me refiero solo a izquierda y derecha, sino a la vieja política y a un sector de la ciudadanía exigiendo cambios radicales luego de décadas de abuso por las personas que se declaran como representantes de las personas a quienes luego les dan la espalda sin mayores remordimientos.

No es muy distinto a lo que ha ocurrido hace unas semanas en nuestro país, en donde quedó clarísima la polarización que existe, dejando sin respaldo a los y las candidatas de la vieja política. Sudamérica necesita autoridades que estén conectadas con las necesidades reales de las personas y una ciudadanía responsable, que se tome en serio estos procesos democráticos, que vote de forma consciente e informada.

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