Gana sin orgullo, pierde sin rencor

Durante la formación de todo deportista el aprender a ganar y a perder es crucial, pero no a todos se lo enseñan y cada vez se van formando malos perdedores.

Cuando las personas deciden dedicarle toda una vida al deporte, el entrenamiento día a día más el esfuerzo que se realiza, terminan siendo la base del éxito que luego tienen los atletas. Con la ayuda de psicólogos y el acompañamiento de las familias, los deportistas van generando un carácter competitivo de cara a las competencias, sin embargo, no es lo mismo generar un carácter competitivo que saber ganar y saber perder.

El mundo del deporte tiene dos aristas principales, las competiciones individuales, en la que cada persona compite en la disciplina que corresponde, mientras que la otra arista es compuesta por los deportes colectivos, en donde el trabajo en equipo es primordial.

El fútbol es denominado “el deporte rey” dada su popularidad, pero cada vez que vemos una final, la mayoría de los que reciben la presea de plata se la sacan de forma inmediata, como si fuese algún distintivo equivalente para avergonzar y, en lo ideal, que no le cuelguen la medalla en el cuello. Esto ha sido una práctica que ha trascendido por diferentes países, pero ¿es malo quedar segundos o es solo una pataleta que refleja la poca cultura de saber perder?

En la actualidad todo es ganar. Ser segundo, tercero o quedar incluso cuarto no se le da importancia. Cada deportista, independiente si es de una disciplina colectiva o individual, tiene un enorme trabajo para llegar hasta donde está. Ser primero cuenta, ser segundo ya no vale, pero, así como el primero obtiene el triunfo, puede ser segundo el año siguiente y no por eso se le quita el mérito al atleta.

La mentalidad debe cambiar, al momento de quedar segundo, crear una nueva meta de no darle tregua al primero y que el cuarto tenga el hambre de entrar al podio y arrebatarle el tercer lugar al que quedó un puesto más arriba. Tener la ilusión de lucha, de ganar, que de no lograrse, tampoco pasa algo grave.

Se está creando una sociedad en la cual solo sirve ganar, lo malo es que, de triunfar, solo lo hace uno, el resto pierde o está cerca del primero. En los Juego Olímpicos cada puesto se disfruta, sea primero o cuarto. Chile solo ha logrado 13 medallas en la historia de la cita planetaria, en la cual ninguna ha sido para Tomás González, el mejor gimnasta chileno en la historia, su mejor puesto fue en Londres 2012, quedando orgullosamente cuarto, generando el hambre que 7 años después le permitiría ser medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima.

Tomás González medalla de oro en Lima 2019. Fuente: t13.cl.

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