“Nunca he atendido a un paciente”: la angustia de los estudiantes de Medicina de la Universidad de Talca

Desde que los niños entran al colegio la frase es la misma: “Debes esforzarte, porque ustedes son el futuro de Chile”. Se les imponen altas expectativas para superar a las generaciones anteriores y avanzar como país. Sin embargo, llegó el coronavirus y ahora esos pequeños están en la universidad, donde tienen que lidiar con un aprendizaje que no está a la altura. ¿Cómo cumplir con los estándares si no hay oportunidades?

Por Anaís Castro y Camila Espinoza

Una promesa que se convirtió en la mayor desilusión. Es la realidad de 480 estudiantes de Medicina de la Universidad de Talca que, cansados de esperar, paralizaron sus actividades con el fin de exigir tener prácticas clínicas.

Es el movimiento que lideran -principalmente- jóvenes de cuarto año, quienes nunca han tenido la posibilidad de atender a un paciente, algo que consideran fundamental para su desarrollo como futuros profesionales del área de la salud. ¿El motivo? La llegada de la pandemia. Un inconveniente mayúsculo que incidió en las actividades de todo el mundo y llevó a la educación a implementar el formato online, que -inevitablemente- afectó la calidad de la enseñanza básica, media y, en este caso, universitaria.

A nivel carrera, “aún no tenemos acceso a los syllabus, que son las bases guía de cada módulo y tampoco tenemos los planes de clases definitivos en algunos ramos”, afirmó Javiera Caro, representante de cuarto año, quien agregó que esas fueron parte de las razones por las cuales llamaron a un paro indefinido general.

La movilización es de primer a quinto año, dado que los de cursos superiores ya están con internados en Centros de Salud. Créditos a Consalud.es.

Asimismo, son 90 los estudiantes de la generación 2018 que siguen esperando poder cumplir su sueño de atender, por primera vez, en la Red Asistencial de Salud, sin embargo, la situación es otra, dado que “la universidad se defiende respondiendo que están gestionando una búsqueda activa de cupos para que podamos hacer las prácticas, pero llevamos más de un año y medio y aún no pasa nada”, sostuvo Caro.

Algo que los estudiantes no entienden es por qué no se ha avanzado con un plan de clases híbridas, ya que -en Talca- son varios los colegios y universidades que ya asisten a clases. Por lo mismo, han buscado todas las maneras de entregar alternativas y tener una conversación con la universidad para volver bajo los protocolos establecidos, mas siguen en el mismo sistema desde el arribo de la COVID-19.

La angustia generalizada de los estudiantes

“Me siento frustrada. Me da pena, porque es toda una inversión. Siento que voy a ser un médico ineficiente y no puedo hacer nada contra eso”, declaró Agustina Gómez con la voz quebrada. Su mayor deseo se vio truncado por azares del destino que, según ella, se deben a la mala gestión por parte de su universidad ante la crisis sanitaria que afecta la educación que recibe, una que le prometieron que estaría a un nivel superior. “Elegí la Utal pese a haber quedado en la Católica del Maule, porque siempre me dijeron que era la mejor”, fueron sus palabras de frustración ante una realidad que -actualmente- afecta a decenas de estudiantes que están de manos atadas y con un sentimiento amargo.

Desilusión, tristeza y rabia que se hizo parte de la vida cotidiana de los jóvenes que cursan cuarto año de Medicina, una de las carreras más caras y demandantes a nivel mundial, donde hoy soportan -a duras penas- la incertidumbre por su futuro profesional.

“La pandemia destapó la gestión ineficiente que tiene nuestra casa de estudios cuando se trata de manejar una crisis (…) En el fondo siempre pensé que iban a responder y que nos dejarían volver en verano para recuperar el tiempo perdido, pero jamás conversaron con nosotros. Se han hecho los locos desde que empezó la pandemia”, sostuvo Agustina, quien además recalcó que no tener prácticas clínicas es solo una parte del problema que se viene arrastrando desde hace más de un año.

Daniela Pérez, también de cuarto año, mencionó que “los protocolos no se respetaban. Algunos profesores nos tenían dos horas seguidas en clases pasando materia y eso requiere el cien por ciento de nuestra concentración. No nos daban ningún descanso”. Una situación que también los llevó a movilizarse el año pasado, pero que no rindió los frutos esperados, dado que la universidad nunca les disminuyó la carga académica. “Tenemos jornadas de clases de ocho de la mañana a ocho de la noche, eso nunca ha cambiado y si de por sí en la normalidad es agobiante, online es terrible”, agregó Pérez.

Según la revista de psiquiatría Sopnia, revelaron que tres de cada cuatro estudiantes empeoró su estado de ánimo producto de la pandemia. Créditos a Getty Images.

Es la dura realidad que causó estragos emocionales y físicos en los futuros profesionales, donde solo unos pocos estudiantes fueron capaces de buscar otros medios para mejorar su educación. Sin embargo, la gran mayoría tuvo que resignarse al servicio que les entrega la Universidad de Talca.

“Siento mucha angustia y ansiedad. Desde que empezó este séptimo semestre de la carrera no he estado tranquila”, complementó Daniela.

La frustración generalizada por el anhelo de convertirse en médicos de calidad los llevó a tomar estas medidas de presión. Según Aníbal Zúñiga, también estudiante de Medicina, “esta es la única manera para que la universidad nos escuche: paralizar todo, porque no puede ser que a estas alturas no nos den soluciones como corresponden”. Algo que también recalcó fue que la intención de irse a paro nunca fue la primera opción, ya que igualmente se verían perjudicados al perder clases, no obstante, la universidad no les dio otra alternativa.

“No quiero que llegue el día que me toque trabajar y tener miedo de no ser capaz de ejercer, esto te limita mucho tus sueños”, confesó Daniela ante la angustia que le genera no poder atender aún a un paciente. Asimismo, afirmó que no tiene otra opción que quedarse donde está, puesto que la carrera implica un alto gasto monetario y que en otras universidades no le convalidan los ramos.

Es el problema que enfrentan los de cuarto año de Medicina, donde Gómez sostuvo que sus compañeros tienen miedo que esto pueda convertirse en un problema a nivel país. “La salud pública en Chile ya es mala. Me daría vergüenza trabajar para esa área sabiendo la educación que me entregan”, concluyó.

Opiniones experimentadas

Las preocupaciones de los estudiantes se ven reforzadas por el miedo al futuro y la posible carencia en su educación. Sin embargo, es difícil afirmar con total claridad si la falta de las asignaturas prácticas afectará su futuro desempeño como profesionales.

Al ser consultada al respecto, Camila Olazo, médica cirujana en Lifemed, expresó que -sobre todo para los jóvenes que llevan más de tres años estudiando medicina- es fundamental comenzar a evaluar los conocimientos aprendidos mediante actividades presenciales. “La carrera de Medicina implica mucho conocimiento de diferentes materias, pero es fundamental que estas se unan en una práctica que les entregue destreza y experiencia”, comentó.  

Pero esta opinión no es una visión global entre los egresados de esta profesión. Juan Donoso, jefe de urgencias de la Clinica Puerto Varas, opinó que es poco probable que esto afecte en sus futuros profesionales, ya que tendrán tiempo durante sus internados para suplir las carencias de las asignaturas prácticas. “El desempeño profesional no depende de la atención clínica temprana. Si bien el contacto precoz con los pacientes permite adquirir habilidades y destrezas de manera más rápida, lo cual es deseable, el posponerlas no hará que sean malos profesionales”, expresó.

La dra. Carla Olazo destacó que no tener prácticas no es un factor que pueda influir en el traro hacia los pacientes. Fotografía extraída de La Opinión.

A pesar de esta diferencia, ambos médicos opinan que es una problemática solucionable. Este juicio se sustenta en que las asignaturas prácticas y las teóricas son un complemento, por lo que el retraso de una no debería afectar en el avance de la otra. De modo que, aun cuando estos estudiantes se estén retrasando en tratar a pacientes y les pueda costar un poco más nivelar sus conocimientos, esto no quiere decir que serán doctores deficientes.

En definitiva, si bien se trata de un problema que causa frustración y desilusión, no debería generarse un problema en el área de salud del país. Esto siempre que exista un compromiso e interés por parte de la universidad de adoptar medidas para completar las horas de práctica clínica mínimas, y así suplir el déficit generado por la pandemia. Tal y como lo expresó la doctora Olazo, “la idea es empatizar con las y los estudiantes junto con sus familias, con el fin de que la ayuda sea mutua”.

Respuesta de la Universidad

En la actualidad, la Universidad de Talca figura como la mejor universidad estatal de regiones según el Ranking QS World University 2022 de Latinoamérica, el que -además- la posiciona en el puesto 51 de las mejores universidades del sur del continente. Este reconocimiento dejó a estos jóvenes con una sensación agridulce, puesto que las expectativas para un centro de estudios de tal prestigio, hacían intuir un mejor manejo en tiempos de crisis.

Ahora bien, los estudiantes creen que ha sido al contrario. Para aclarar la situación, se intentó establecer una conversación con autoridades de la Escuela de Medicina de la universidad, sin embargo, no fue posible obtener una respuesta directa. 

No obstante, el director de la facultad, Dr. Claudio Cruzat, afirmó para el medio de comunicación Red Maule, que los retrasos en las prácticas se deben a las normas sanitarias necesarias por la pandemia, donde también aseguró que “es un factor ajeno a la voluntad y decisión de la universidad. Como institución y Escuela de Medicina hemos estado en permanente diálogo para poder revertir esa situación. De hecho, el internado estuvo suspendido seis meses y solo fue posible reanudar en octubre del año pasado. No obstante, las prácticas de tercero, cuarto y quinto año han permanecido suspendidas por la falta de cupos en estos campos clínicos”.

Pero, ¿por qué no hay puestos si otras universidades de la región están con prácticas? Es lo que intentaron averiguar los mismos estudiantes, quienes se dirigieron directamente a la Asistencia Primaria de Salud. “La Utalca no ofrece el mismo convenio que otras escuelas. El nuestro es poco atractivo y ocasiona que desde APS no tengamos cupos hasta que mejoren la oferta”, sostuvo Javiera Caro.

Estudiantes participando del Modelo Mosaico, en el que simulan ser pacientes para que sus compañeros puedan practicar. Créditos a Universidad de Talca.

Cabe destacar que la escuela implementó un sistema donde los alumnos de la universidad pueden practicar sus labores de manera remota. Esto consiste en simular enfermedades para que, entre compañeros, pudieran realizar diagnósticos y aprender a tratar a los pacientes a futuro. Pero lejos de ser un real avance, la mayoría de los jóvenes alegaron que no fue óptimo para comprender a fondo la manera de actuar en dichas circunstancias.

Actualmente, los alumnos de la Escuela de Medicina se encuentran en paro, perfeccionando el petitorio que entregarán a las autoridades de la carrera con la esperanza de que desde la universidad los escuchen y les entreguen un fin favorable a esta situación.

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