Going going gone y el secreto de crear con calma

La espera de años por un nuevo disco de la banda estadounidense ha terminado con la llegada de un tercer larga duración, que presenta una travesía llena de referencias a viajes propiciados por sustancias alucinógenas. 

Mild High Club está de vuelta con el que es, hasta la fecha, su trabajo de estudio más ambicioso. Going going gone se aleja del estilo de pop con sabor narcótico de las entregas anteriores de la banda y se presenta como un disco mucho más claro y resuelto en cuanto a las emociones y las ideas musicales que expresa.

Este LP no pierde el carácter psicodélico que han tenido sus antecesores, pero está surtido de mayor complejidad y variedad de arreglos en los instrumentos. Las canciones de este disco presentan una clara influencia de géneros como el jazz y la bossa nova, mezclados con dulces melodías que podrían perfectamente pertenecer a cualquier éxito de pop. Cada track se aleja de lo predecible e insiste en mantener un concepto individual, aunque unido por la narrativa sonora de este larga duración.

El tercer disco de la banda liderada por Alex Brettin, da la impresión de tener un sonido de otra época. Escucharlo evoca una sensación parecida a tomar una foto análoga, pero el estilo con el que son ejecutados algunos instrumentos recuerdan rápidamente que es una obra recién estrenada.

Going going gone es un registro que presenta constantes cambios, gracias a que muchas pistas duran solo segundos. Otro elemento que contribuye a ese sube y baja es la presencia, en algunos casos abrumadora, de giros inesperados y quiebres alrededor del ritmo. Una vez que el oído se acostumbra a la montaña rusa de sintetizadores y baterías que mutan, se acaba imponiendo, sobre todo en la memoria del auditor, el delicioso espíritu melódico y calmado que siempre ha caracterizado a la banda.

En cuanto a las letras del disco, Alex Brettin también explora nuevos horizontes, tomando de inspiración a filósofos como Adam Curtis o Friedrich Nietzsche. Esta vez, temáticas como las problemáticas sociales que genera el capitalismo, un eventual apocalipsis a raíz del cambio climático y preocupación sobre la ética en la innovación tecnológica quedan explícitas en varios versos de Going going gone. No todo mantiene esa mirada pesimista, ya que el líder de la banda también deja espacio para dar mensajes de esperanza y amor.

Este álbum logra reflejar de forma perfecta la coyuntura mundial al presentar música compleja, acelerada, confusa e impredecible. Una de las mejores entregas fonográficas del año.

El disco fue mezclado por Eric Lau en Xiamen, China y fue masterizado por Matt Colton en Londres. Foto: Daily Advent.
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