Cancelaciones y funas: el derecho de libertad de expresión

Por Javiera.   

             Tras el estallido social, las denuncias en internet sobre acoso o malos tratos han aumentado, sobre todo en la red social “Instagram”. Por otro lado, muchas personas han sido criticadas por comentarios hechos en otro año y contexto.

             La frase “tomar la justicia por tus propias manos” cobra un nuevo significado en esta era digital, donde la interacción entre humanos se trasladó a las redes sociales. Las denominadas “funas” y “cancelaciones” surgieron como una forma de realizar justicia cuando la justicia convencional o del estado no funciona y la conducta de una persona fue “mala” o dañó a otra de una forma irremediable. El movimiento feminista ha sido clave para que estas se masificaran en Chile, debido a que, según el colectivo, “el poder judicial no protege lo suficiente a las mujeres victimas de acoso, abuso y violación, dando condenas bajas a personas que han cometido este delito o desacreditando el testimonio de las víctimas”. Por otro lado, estas también surgieron como una forma de advertir a otras personas del tipo de conducta que el victimario puede llegar a tener.

Daniela Quispe ha sido parte de 3 agrupaciones feministas que ayudan a mujeres que han sido victima de acoso sexual. Comenta que “en muchas ocasiones llegaban chicas que habían sido acosadas por redes sociales y que recibían constantes mensajes con contenido sexual, pero que no podían hacer nada al desconocer la identidad real de los autores de los mensajes”. Por otro lado, en su experiencia con las “funas” no fue como ella esperaba, ha visto cómo muchas mujeres luego de exponer sus historias han recibido amenazas de todo tipo, insultos y comentarios desacreditando sus testimonios. También comentó que “en ocasiones las acusaciones de algunas chicas eran falsas, lo cual nos ponía en una situación bastante complicada, ya que no teníamos muy claro qué hacer con esos casos, pues se ponía en duda nuestro trabajo y todos los otros testimonios de la página”.

El derecho al olvido y lo que dice la ley

En el otro lado de la moneda se encuentran las personas acusadas de agredir a otra, mediante estas denominadas “funas” o “cancelaciones”, las cuales son expuestas en redes sociales tal como lo ha sido el candidato presidencial Gabriel Boric, tanto por una supuesta denuncia y por publicaciones anteriores al año 2012.

Fotografía: Agencia Uno. Gabriel Boric, candidato presidencial 2022.

 Si bien se habla mucho del derecho al olvido, el abogado Rodrigo Castillo explica que “no hay un derecho al olvido consagrado en el derecho jurídico, pero si hay interpretaciones que se hacen a otros derechos que sí están consagrados como lo es el derecho a la honra, privacidad, a la integridad psíquica de las personas y se va construyendo en base a teorías elaboradas en el extranjero, como lo es el tribunal de derechos humanos”.

 Por otro lado, también comenta que “tiene que irse reconociendo caso a caso las situaciones, se alega este derecho cuando se plantean situaciones de informaciones extremadamente sensibles, por ejemplo, en personas que han sido autores de delitos graves o situaciones que pueden comprometer su honra, en ese caso se solicita un recurso de protección para proteger los derechos fundamentales”. En general, este derecho al olvido no ha tenido mucha recepción en el ordenamiento de Chile, pero de todos modos hay algunos supuestos en donde es aceptado para protegerlo por los tribunales. 

El efecto de la «funa»

Las cuatro integrantes del colectivo feminista chileno «Las Tesis»

El juicio social que surge tras una declaración publicada en redes sociales es un fenómeno que tuvo su auge en octubre de 2019, tras el estallido social. Macarena López, socióloga y analista de redes sociales,  explica que “tras el estallido social, denuncias de todo comenzaron a salir a la luz, ya que la gente dejó de sentir miedo por el qué dirán al verse tan vulnerables y exponer situaciones de injusticia o de abusos”. 

Thomas Shejade explica en el Diario Constitucional que “las tomas feministas universitarias en el año 2018 y la performance realizada por el colectivo Lastesis durante el estallido social de 2019 terminaron desencadenando que cientos de mujeres relataran vivencias de violencia sexual y de género e imputaran delitos o conductas moralmente reprochables a otras personas a través de las redes sociales, sin mediar juicios previos. Actos que, en muchos casos, se terminaron judicializando. Si hasta el año 2017 se encontraron 12 sentencias que hacen referencia a la palabra “funa”, desde el año 2018 hasta junio de 2020 se registraron 53 fallos en la fuente consultada”.

Por otro lado, muchas de las denuncias en redes sociales han terminado en tribunales debido a otro tipo de problema judicial, la difamación. Al no haber pruebas contundentes y demostrables ante la justicia, llevando al “funado” (persona denunciada en redes sociales) a realizar un juicio en contra de la persona que realizó la “funa”. Ignacia, de 23 años, realizó una denuncia en sus redes sociales por una compra y venta, en la cual la persona recibió el producto pero nunca realizó el pago a Ignacia. Al darse cuenta que el pago no se había realizado, intentó comunicarse con el comprador pero este la bloqueó de todas las redes sociales, por lo que Ignacia cuenta que “decidí compartir mi experiencia con otras personas en una publicación, con la cara de la persona y su nombre, pero yo no tenía ninguna prueba más que los chat”.  Dos días después de realizar esta publicación, Ignacia recibió una citación por haber publicado información “falsa” sobre esta persona, sin embargo no tuvo ninguna multa u orden de apremio. 

Sin embargo, no son sólo víctimas reales quienes hacen la funa en redes sociales. En algunos casos, se ha hecho esta denuncia a modo de venganza o difamación de personas, quitando credibilidad a casos de gravedad sin justicia y deslegitimando el poder del uso de las denuncias a través de la web. O en algunos casos, por situaciones que socialmente no cabrían en ameritar una funa de este tipo. Sebastián Mondaca fue funado por haberle sido infiel a su polola de ese entonces. “Fue un desliz, nada planeado”, se defiende. Aún así dice estar de acuerdo con las funas y cancelaciones a través del internet, pero le gustaría que quienes realizan estas denuncias sepan el poder que tienen y que, por lo mismo, deberían tener más criterio. “Yo sé que la infidelidad es algo malo, le hice daño a una persona que confió ciegamente en mi, estuvo mal, lo sé y lo acepto. Pero creo que no se debería poner bajo el mismo umbral a una persona que, sin invalidar o menoscabar lo que hice, solo fue infiel, versus un maltratador físico, psicológico o violador”. Sebastián insiste en que se debe tener más cuidado y criterios para que las funas sigan teniendo credibilidad por la importancia que tiene ya que “me hubiera encantado que mi mamá haya tenido la oportunidad de funar a mi papá por maltratador y abusador a través de las redes sociales porque la justicia nunca hizo nada, creo que las funas deberían ser para estas situaciones más graves y no para una persona que solo fue infiel”.

Marcha feminista. Fotografía: Agencia Uno.

De la misma forma, hay casos en que personas inventan situaciones para desacreditar socialmente a alguien más, levantando calumnias irresponsablemente perjudicando la vida social y laboral de una persona. Un caso como este es el de Johnny Depp, el protagonista de Piratas del Caribe, quien fue denunciado por violencia doméstica por su ex esposa en ese entonces , la actriz Amber Heard, en el año 2017, cuando Amber le pidió el divorcio y obtuvo una orden de alejamiento temporal contra Johnny por haberla agredido verbal y físicamente durante la relación, en ocasiones, bajo la influencia de las drogas o el alcohol.

Tras una cancelación masiva al actor y apoyo incondicional a la actriz, es que años más tarde y tras varios juicios y testimonios de ex parejas del actor y amigos, se descubrió que parte de estas denuncias eran falsas. Sin embargo, durante el proceso de investigación el actor fue cancelado de prometedoras películas. 

Es por esto que las funas y cancelaciones siguen siendo un tema controversial en la credibilidad y poder que tienen. De lo que se puede asegurar, es que no van a parar de existir mientras el poder judicial no se haga cargo de estos casos que, debido a su gravedad, necesitan de alguna forma alertar a otras personas para no seguir sumando víctimas.

Top