El lado oscuro de la magia: Harry Potter y el prisionero de Azkaban

Cuando el mexicano Alfonso Cuarón aceptó dirigir El prisionero de Azkaban no tenía la certeza de que sería el proyecto más importante de su carrera. Además, aunque en términos de recaudación no fue la más rentable, se convirtió en su proyecto favorito y el de muchos fans, incluyéndome.

Por Bárbara Cartes Valderrama.

A pesar de que fue estrenada en 2004 y lleva más de una década de diferencia en efectos especiales y tecnología, la historia del tercer año de los protagonistas representó un gran éxito para el director que tomó el lugar de Chris Columbus, continuando este viaje por el mundo mágico y mostrando una cómo Ron, Hermione y Harry comienzan a madurar y a lidiar con temas como los miedos y el dolor.

Mientras que La Piedra Filosofal y La Cámara Secreta presentaron el mundo mágico desde los ojos de un niño que se había criado en el mundo muggle, la tercera película nos introduce al lado más oscuro y misterioso donde los secretos de su familia comienzan a salir y el protagonista por fin puede enterarse cómo fallecieron sus padres.

Cuarón presenta una narrativa visual que abandona el aspecto infantil de los primeros libros y muestra la entrada a la adolescencia del protagonista y sus amigos. Hogwarts deja de ser su zona feliz y segura, porque hay nuevamente una amenaza: el escape de Sirius Black, quien fue amigo de la infancia de los padres de Harry Potter.

Inicialmente, la dirección de la película fue ofrecida a Guillermo del Toro, quien la rechazó para poder realizar la película Hellboy (2004). Créditos: Warner Bros.

Le debemos estos personajes maravillosos al elenco estelar que supo encarnar lo que la autora británica solo pudo imaginar un par de años atrás, porque nadie más que Gary Oldman y Robert Thewlis estarían a la altura para representar a los mejores amigos de James Potter. Además, comparten una de las escenas más poderosas de la saga y donde, tanto ellos como sus coestrellas, pudieron sacar a relucir lo mejor de sus habilidades actorales.

Cada detalle entre películas está muy cuidado, y cada director tuvo su propia forma de recrear la visión de J.K Rowling. En Harry Potter y el prisionero de Azkaban todos los personajes que se presentan son igual de importantes y hay un enlace interesante con el pasado y los viajes en el tiempo.

La propuesta audiovisual del tercer libro es, a mi parecer de las más emocionantes en toda la historia, porque los elementos mágicos y la banda sonora son emocionantes, y los sets dejan de ser estáticamente las salas de clases y el gran comedor. Además, el poder del amor por sobre la oscuridad abordado como patronus versus dementores es sin duda es uno de los simbolismos más bellos de la literatura y el cine.

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