¿Proteger es separar?

A raíz de la publicación de los resultados del primer Estudio nacional sobre la violencia sexual en los medios de transporte realizado por el Observatorio contra el acoso Chile, volvió a resurgir una idea que varias veces se ha puesto en la mesa, pero nunca se ha tomado realmente en serio, el establecimiento de vagones exclusivos para mujeres.

De mis amigas he aprendido mucho, a maquillarme, a combinar la ropa o incluso a escoger el mejor supermercado para comprar con la tarjeta Junaeb; pero también he aprendido a enviar la ubicación cuando salgo sola, a no usar pantalones demasiado apretados o faldas muy cortas y a avisar cuando ya estoy en mi casa. ¿En serio queremos que las próximas generaciones de niñas aprendan esto? Como mujer y usuaria del medio de transporte público, considero que la idea de contar con vagones exclusivos sería un gran favor para la salud mental de nuestro género.

La ministra de la Mujer, Antonia Orella, no está de acuerdo con la idea ya que considera que esta medida sólo terminaría por normalizar el acoso, pero ¿saben qué? Lamento informar que el acoso en los medios de transporte y en la vida en sí, ya está normalizado. Un ejemplo básico de esto sería la forma en que una mujer actúa si ve una micro con muchos hombres: prefiere no subirse; o si ve una calle en donde hay hombres haciendo trabajos de construcción: prefiere cambiar de ruta.

Si las costumbres femeninas innatas no bastan, podemos analizar el hecho de que un 83,8 % de las y los encuestados por el OCAC declaró haber sido víctima de acoso en medios de transporte y un 47,6 % reveló que cuenta con experiencias significativas relacionadas al acoso siendo menor de edad. Ambos porcentajes señalan a los hombres, en su mayoría, como victimarios.

 El estudio de OCAC destaca que las mujeres son más propensas a sentir miedo de ser víctima de acoso en espacios públicos o en medios de transporte, que los hombres.
Créditos de imagen a Agencia Uno.

Algunos países como Japón, India, Brasil y México ya cuentan con vagones exclusivos para mujeres y han disminuido, en el caso del último país mencionado, un 26 % los casos de abusos en los medios de transporte público. Aunque sí debemos decir que han tenido bastantes problemas para controlar el ingreso a estos vagones.

Todos estamos de acuerdo en el hecho de que crear vagones exclusivos para mujeres requiere un gran esfuerzo monetario, pero en base a todo el bien que podría traer, claramente debiera ser una medida a considerar. Además, podría incluirse a las disidencias sexuales, ya que existen casos de sobra para saber cuánto ha sido discriminada la comunidad LGBT. De esta forma se estaría dando un apoyo psicológico a quienes lo necesitan mientras que las autoridades buscan una solución real a este problema. ¿Contras? Fuera de lo monetario, no hay muchas.

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