«Narcocultura»: causa y efecto de la violencia escolar

El aumento de la violencia en los colegios es uno de los temas actuales más preocupantes a nivel país, y se apunta como mayor responsable a la apología de la delincuencia.

Uno de los tópicos más bullados tras la vuelta a la presencialidad escolar es el aumento de la violencia en los colegios, el cual se ha visto en alza después de un forzado regreso a la normalidad. La reanudación de las largas jornadas rutinarias y la poca contención psicológica brindada a los estudiantes después de dos años de encierro son, según psicólogos educacionales, el motivo principal del incremento de este fenómeno.

Según el ministro de educación, Marco Antonio Ávila, las denuncias por violencia escolar han aumentado, llegando a ser 30% del total presentadas ante el Mineduc. Foto: Duna.

Sin embargo, recientemente ha surgido el argumento de que es la creciente “narcocultura” el factor fundamental de este cambio. Esto basado en la popularización de nuevos artistas de música urbana quienes, a través de las letras de sus canciones, hablan de la realidad del hampa y hacen apología de la vida delictual.

Este razonamiento no es incorrecto, pero tampoco es del todo cierto. Existe correlación entre ambos acontecimientos, no obstante, la causalidad no queda del todo clara.

Si se establece que los cantos sobre drogas y armas son el pilar fundamental de la violencia escolar, se está ignorando el contexto de marginalidad, violencia y poca atención psicológica y familiar en la que viven parte de los alumnos. Es más correcto determinar que la narcocultura es producto y un agravante de esta situación.

Por otro lado, hay quienes proponen quitarle el espacio a este tipo de música como solución a lo mencionado anteriormente, lo que tampoco es válido. La expresión artística, sea del tipo que sea, es un reflejo de la realidad del artista y no es de su responsabilidad estar al tanto de quién consume su contenido. Agregando, además, que no es beneficioso censurar.

La solución más pertinente es delimitar a los oyentes que escuchan esta música y esclarecer al público objetivo al que apunta, manteniendo al margen a niños y jóvenes influenciables que no tengan su criterio formado o que aún lo tengan en crecimiento. También, es deber de los padres estar pendientes del contenido recreativo que consumen sus hijos y discernir si es algo positivo o negativo para su desarrollo social y ético.

Finalizando, cabe recalcar la necesidad de entender cuáles son las verdaderas causas de la violencia escolar, comprender que no es un fenómeno reciente y que es evidencia de la falta de habilidades sociales y de convivencia debido a la poca atención psicológica y parental hacia los estudiantes.

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