La crisis hídrica en Chile y sus consecuencias económicas

El agua dulce en el país sufre una de las mayores sequías registradas en los últimos 100 años. La situación trae consigo consecuencias alarmantes para los pilares de la economía nacional, principalmente la minería y el sector agrícola.

En Chile la escasez de agua potable se aceleró hace más de 13 años, lo que presenta un escenario preocupante para el sistema económico extractivista del país, quien depende mayormente del uso hídrico para su funcionamiento.

Actualmente, la actividad minera, principalmente del cobre, constituye más del 50 % de la economía nacional, por otro lado, el sector agrícola representa casi un 25 %. En este sentido, los pilares económicos frente a la crisis hídrica son afectados directamente, por ende, la mayor parte del país recibe las consecuencias de la falta de agua.

Hacia el futuro no se divisa una situación mejor, en la publicación del resumen estratégico de Escenarios Hídricos 2030 Chile, se define el riesgo de escasez como una amenaza para el país. El pronóstico expone que habrá una disminución de las precipitaciones en la zona central de un 15 % a un 40 % durante los próximos años.  

«He visualizado un panorama fatal para la sexta región. Durante mis investigaciones en la zona, he podido observar la increíble baja en el caudal de los ríos, todo producto de la enorme cantidad de monocultivos frutales instalados en el sector rural”.

Camila Faundez, ecologista e investigadora de la Región de O’Higgins.
La crisis hídrica afecta profundamente la producción de los monocultivos frutales en el sector rural de la zona centro del país.
Fotografía de Agencia Uno.

Los conflictos que traen consigo las consecuencias económicas por la falta de agua en Chile, son la motivación para un cambio nacional. Este tiene como objetivo transformar la relación con el medioambiente, principalmente, con los recursos naturales que se extraen.

La minería frente a la crisis hídrica

Chile es líder mundial en la extracción de cobre, alcanzando este 2022 un total de 5 600 MTM (miles de toneladas métricas), casi tres veces más que su antecesor, Perú. Esta situación en la economía nacional representa que la extracción del cobre es capaz de elevar los ingresos significativamente.  

Aun así, la zona con mayor actividad minera del país es quien recibe las peores consecuencias de la crisis hídrica. Las regiones de Coquimbo y Atacama dependen exclusivamente del nivel de lluvia en los inviernos, lo que representa un riesgo en la continuidad operacional para las empresas mineras, incluso su paralización total. Para los trabajadores de la minería cada vez se hace más complicado subsistir en condiciones óptimas, esto raíz de la restricción del uso del agua en las faenas.

Sin embargo, se asegura que el riesgo para el sector minero se encuentra principalmente en las empresas que se ubican desde la IV hasta la VI Región del país. Esto se debe al uso de agua continental por parte estas mineras.

El sector de la minería utiliza la mayor parte del agua potable en las faenas, mientras que la actividad agrícola en la producción completa. Fotografía La Tercera.

El ingeniero en minas, Bastián Rubio expresó que “si la sequía continua se ven afectados marginalmente los niveles productivos”. Además, agregó que existen empresas mineras que buscan la modernización frente a la crisis del agua. Según comentó Bastián, “se están construyendo plantas desalinizadoras, principalmente en la Región de Antofagasta”.

La nueva Constitución y el agua

Dentro de la propuesta final que entregó la Convención Constitucional, se define que el agua es un derecho a preservar por el Estado. De ser aprodaba este próximo 4 de septiembre en las urnas de todo el país, la crisis hídrica pasará a tela de juicio dentro de la institucionalidad nacional.

Rossana Vidal, ex constituyente del distrito 20, relató que “siempre tuve como un punto fundamental el respeto por el agua. Para las ciencias naturales, la crisis hídrica es un problema que sigue latente y en aumento constante”. También, expresó que Chile es uno de los países con más agua potable en el mundo, y que, a pesar de esto, no se toma en cuenta la gravedad de la situación.

Esta visión presenta una invitación al país para que mejore su relación con el medioambiente, esencialmente con el agua dulce. Por ello, cambiar la concepción del agua en la nueva Constitución, abrirá un nuevo mundo cultural para el territorio nacional.

Actualmente, el agua es un bien nacional de uso público y no un derecho constituido.
Fotografía Pauta.cl.

La crisis hídrica en Chile es un problema que sigue en aumento y es progresivo. La situación debe ser de interés político, cultural, económico y social en todo el país, y así, se logren construir alternativas que frenen el avance exponencial de la escasez.

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