Desencanto y polarización: el actual escenario político chileno y mundial

Temas como la situación en la Araucanía, el plebiscito constitucional y las últimas elecciones presidenciales en el país son algunas de las materias que generan opiniones divididas y que dan claras muestras de la situación política que ocurre en nuestro país. Lo anterior responde  a múltiples causas, generando con esto consecuencias tanto a nivel social como  personal.

Por Sebastián Arias y Gonzalo Villegas

Desde finales del año 2019, Chile atraviesa un escenario político y social complejo que dio pie a las movilizaciones más grandes de las últimas décadas. Además, la pandemia, las cuarentenas, las diversas votaciones de retiro del 10 por ciento de las AFP, entre otras discrepancias políticas, generaron que en 2021 se llevase a cabo la elección presidencial más polarizada, políticamente hablando, de la historia de nuestro país y, posteriormente, en 2022 un plebiscito para cambiar la constitución.

Estos ejes de conflicto definen la vida pública de buena parte de los países de América Latina y, al menos desde una perspectiva declarativa, están presentes en los posicionamientos de sus actuales gobiernos. Casos como los de Brasil o Argentina recientemente, dan cuenta de un acalorado panorama que no cesa ante las diversas problemáticas contextuales de cada territorio.

Latinoamérica es extremadamente susceptible a los acontecimientos internacionales, cuyas acciones no tardan en azotar las economías locales. La globalización del siglo XXI se torna más hostil para los sectores explotados y oprimidos, a eso se suma la persistente y creciente desigualdad social en las nacionales de esta parte del mundo.

La dualidad del pensamiento político

En la actualidad, son la izquierda y la centroizquierda quienes ostentan el poder en las economías más grandes de la región. Sin embargo, la ultraderecha no solo avanza en Chile con José Antonio Kast, sino también en el resto de América Latina. El creciente ascenso del liberal Javier Milei en Argentina, el voto por el presidente Bolsonaro en la primera vuelta presidencial en Brasil, a quien situaban entre 32 a 38 % según las encuestas, cuando finalmente obtuvo un 43,2 %, confirman el posicionamiento del sector en la región. 

Por otra parte, el desencanto social con los centros políticos ha llevado a que sólo Costa Rica tenga a un líder de centro como presidente, dejando casi sin representación a un sector que gobernó durante gran parte de los años 90 en América Latina. ¿Cuáles son algunas de las razones de este fenómeno? 

Para el abogado, presidente regional de Evópoli Biobío y ex Seremi de Deportes durante el gobierno de Sebastián Piñera, Juan Pablo Spoerer, en el escenario ”evidentemente hay un desgaste de quienes representan la política tradicional, sumado a el ingreso de otras posiciones extremas quienes exacerban las falencias y errores que los gobiernos de centro tuvieron, argumentando que ellos no lo permitirían”. Además, el ex candidato a edil de San Pedro de la Paz cree que “los nuevos idearios de centro se han apurado mucho en buscar una posición de influencia en vez de establecer sus bases”.

El presidente regional del partido de centroderecha lleva en el cargo desde 2020 tras dejar de ser el seremi del Deporte en el Biobío el mismo año. Fotografía: Evopoli.

Por otro lado, María Candelaria Acevedo Saez, diputada del Partido Comunista de Chile considera que «existen propuestas de centro, pero que han ido perdiendo credibilidad por una parte, al no dar soluciones reales a las demandas de la ciudadanía y por ello ya no tienen ese poder que históricamente han poseído. Es por lo mismo que desde el estallido social de octubre de 2019, la población ha exigido con mayor fuerza un proceso de transformación, uno que acabe con las desigualdades”.

En este clima, crece la polarización política y sociocultural entre clases. Mientras que la brecha intergeneracional aumenta en nuestro país generando más diferencias ¿Qué efectos psicológicos tiene para el individuo esta dualidad?

Para Vicente Llantén, psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Esta situación genera problemas a nivel social y personal «la población en general está muy violenta, confrontacional, con miedo y desconfianza. La pandemia es un escenario que no podemos desconocer. Las personas estuvieron dos años sin socializar, eso genera que la habilidad de llegar a acuerdos y de mantener el diálogo se vaya perdiendo». Sin embargo , para el profesional existe otro gran responsable: “los medios de comunicación. Son ellos que bombardean constantemente con información y de una u otra forma le hacen un favor a la inestabilidad política”. 

El miedo como estrategia de control

En el plano actual, quienes conocen lo que atemoriza a sus votantes pueden tener mejor control de la sociedad en la que gobiernan. Se habla mucho de una libertad en contraposición a una represión, de un orden contra un caos, conceptos que la izquierda y la derecha han utilizado para su beneficio en distintos contextos.

Los ideales que los candidatos proyectan ante la ciudadanía suelen estar acompañados de un lenguaje muy cuidadoso, que está medido en base al temor. La cientista política y directora del Departamento de Administración Pública y Ciencias Políticas, Mario Virgili, cree que estas prevenciones se utilizan con sujetos “apolíticos” de forma más evidente.

“La representación que otros hacen por nosotros es más fácil de entender para sujetos que están fuera de la política. El mensaje se desvía de lo importante que es el bienestar de las personas, se acude al discurso de la inversión, de la seguridad, de la economía, entre otros”, dijo la cientista.

Para el sociólogo y jefe de investigaciones en el colectivo Recolectando Memorias Biobío, el rol de los medios puede ser un factor determinante en esta proyección, sobre todo por parte de la coalición de partidos conservadores.

“Hay un complejo sistema que existe en Chile sobre el control de la política, los agentes de la derecha intelectual tienen minutos excesivos en medios de comunicación, donde pueden decir lo que quieran. Ese mensaje repetido funciona y al final la mentira más perfecta se termina transformando en la verdad”, comenta el docente de la Universidad de Concepción.

Según Ciper, 36 entidades gastaron $119 millones sin fiscalización del Servel en la campaña del plebiscito, donde cerca del 97 por ciento del total gastado correspondía a iniciativas que se oponían a la propuesta de la Convención. Fotografía: AFP.

En el caso de nuestro país, se pudo observar en la votación del plebiscito de Salida cómo en redes sociales se acusaba al Gobierno de hacer “campaña”. La utilización de medios para articular realidades es en efecto, un arma interesante para lograr el fin necesario, pero a vista del sociólogo, esto no fue algo que dentro de La Moneda se haya maquinado.

“Teniendo un canal de televisión, las herramientas administrativas como habitualmente lo hacen los últimos gobiernos vigentes, donde la contraloría no toma acciones por nada, no se explica cómo la derecha logra agarrar las armas para seguir gobernando”, aseguró.

La desigualdad es una de las principales razones que generan la polarización política, lo que en nuestra tierra ha creado un país dividido en base a un pensamiento individualista. Esta dualidad viene desde mucho tiempo atrás, en el que el miedo fue una herramienta utilizada incluso en el plebiscito nacional de 1988, mostrando al No como un caos rojo y al Sí con un verde esperanza.

Tristemente, tal como en el caso chileno, en otros territorios extranjeros se han dado situaciones en que los extremos han tomado el poder luego de estar en un polo opuesto. Hoy en día esto vuelve a ser tema, por la contingencia electoral de distintas naciones en las que la visión gubernamental es dura y con un discurso que atrae a los menos convencidos.

El panorama a nivel internacional

Los levantamientos de extrema izquierda y derecha en distintas épocas marcaron la realidad de las sociedades modernas, que vieron ollas a presión estallar sin posibilidad de oponerse. En la actualidad han surgido nuevos líderes que llaman la atención por su capacidad de introducir su mensaje de forma sofisticada, casi camuflada de lo que realmente llega a ser.

En Estados Unidos, se dio un ascenso casi inentendible en la presidencia el año 2016, cuando la gran mayoría de encuestas daba por ganadora a Hillary Clinton en aquella elección para el recuerdo que terminó por posicionar a Donald Trump en el Despacho Oval.

Con soberbia y promesas inconclusas, el hoy expresidente norteamericano ganó seguidores en base al ideal “patriota” de recuperar la identidad de un país fuerte. Alguien que siguió una línea similar fue Jair Bolsonaro en Brasil, quien en base al contexto de su tierra, aprovechó la potencia del mensaje de establecer que la otra vereda era la corrupta que tenía a la nación contra las cuerdas.

“Sorprende en números el caso, pero no tanto cuando se hace la bajada analítica cuando él plantea un Brasil que está apegado a la deuda y al financiamiento de la población, haciendo un gran sacrificio de muchos millones con bajo sueldo. Es notoria una influencia adicional de lo que fue el caso de Trump en EE.UU, lo cual empujó aún más el discurso de Jair.”, dijo el sociólogo Bernardo Neira al respecto del caso brasileño.

El actual presidente de Brasil ha sido acusado de precipitar aún más la destrucción de la selva amazónica, además de ser objeto de cinco denuncias en la Corte Penal Internacional de La Haya. Fotografía: Getty Images.

El gigante del cono sur nuevamente pasa por un periodo de incertidumbre política, con una polarización elevada en esta última elección que baraja la posibilidad de mantener a Bolsonaro en el poder o darle una nueva chance a Lula. En el viejo oriente el alza de la extrema derecha por sobre la izquierda ha sido noticia de igual manera, con casos que han traído reflexiones para este lado del mundo.

En Italia el caso de Giorgia Meloni ha causado revuelo, luego de conseguir la mayoría de votos en las elecciones generales para ser Primera Ministra. Sus ideas son consideradas del ala más extremista del conservadurismo, algo que ligan al fascismo de Mussolini.

En otros países europeos ha habido una nueva voz dentro de la derecha, la cual gana seguidores frente a una izquierda que se pacta con un progresismo en la agenda. En Suecia, España, Polonia y Hungría se aviva la polarización política, con un claro arrinconamiento del polo opuesto al que se enfrentan.

La dualidad de la sociedad se da por muchas razones que requieren de análisis más profundos en cuanto a sus antecedentes, pero siempre hay patrones que se repiten. La desconfianza, la decepción, el abandono de deberes y la corrupción provocan estas posiciones cada vez más alejadas de un centro común, sin un eje que nivele la balanza.

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