El emprendimiento estudiantil en tiempos del Covid

La situación económica de Chile es, actualmente, una de las grandes preocupaciones manifestadas por la población a través de diferentes medios de comunicación, tales como las redes sociales y, sin ir más lejos, el boca a boca de la calle misma. ¿Cómo afecta esto a los universitarios que manejan negocios propios junto a su carga académica?

La actual situación en materia de economía no sorprende del todo considerando los eventos que afectaron a nuestro país en el transcurso de los últimos años: la pandemia del Covid-19, así como las políticas y decisiones económicas aplicadas a destiempo, propiciaron un escenario en el que el alza de precios se volvió recurrente en el día a día de los chilenos. Así lo explica Claudio Parés, economista y docente de la Universidad de Concepción.

“Si bien Chile mantuvo una política monetaria expansiva al inicio de la pandemia, tardó demasiado en aplicar una fiscal. Cuando lo hizo, ya era tarde. Su impacto fue bastante acotado y generó principalmente la inflación que sufrimos hoy, sin ofrecer un impulso duradero en lo productivo”, detalló el experto.

En este contexto, cabe preguntarse por la forma en que los distintos grupos socioeconómicos de nuestro país pudieron verse afectados, principalmente los de menores ingresos y acceso limitado o difícil a la remuneración laboral. ¿Un ejemplo? Los estudiantes. Personas de toda edad y origen que, dependiendo de sus circunstancias, pueden llegar a experimentar problemas en torno al financiamiento de su educación, transporte e incluso subsistencia.

Teniendo esto en consideración, el efecto de la economía chilena sobre la población estudiantil aparece en el aumento de precios de múltiples necesidades, así como en la dificultad para conseguir empleos part time, situación que ya era posible apreciar en Chile con anterioridad a la pandemia. Al respecto, es importante mencionar y valorar el hecho de que “aunque antes abundaban los trabajos en restaurantes, por ejemplo, hoy hay más posibilidades, como delivery, pero son más complejos para estudiantes que necesitan programar su uso del tiempo”, terminó complementando Claudio Parés.

El emprendimiento como respuesta al estancamiento económico

En base a esto, el ambiente para los estudiantes universitarios es igual o incluso más tenso, rodeado de incertidumbres relacionadas a lo económico. El pago de arriendo, cuentas de servicios básicos, pasajes tanto para visitar sus ciudades natales como para locomoción dentro de la ciudad, alimentación y eventuales emergencias son las principales preocupaciones que aquejan a quienes cursan la enseñanza superior, y que los lleva también a encontrar soluciones para solventar de alguna u otra forma sus gastos.

Es por esto que los emprendimientos se han convertido en una respuesta ante esta problemática: la venta de maquillaje, productos personalizados y papelería figuran entre las cientos de opciones para iniciar un negocio, que junto a un buen manejo de redes sociales, pueden abrir las posibilidades de convertirlo en una inversión rentable.

Usando su TNE, un estudiante universitario puede llegar a gastar alrededor de $7000 en pasajes de ida y vuelta en el transporte urbano. Fotografía: Isidora Muñoz.

Un ejemplo de esto es Marianne Riquelme, estudiante de arquitectura que inició un emprendimiento de moda reciclada e indumentaria alternativa, siguiendo una temática gótica que la ha hecho encontrar a su público objetivo.

“Inicialmente este Instagram (ahora página de perfil de la tienda) era de outfits y ropa y siempre me preguntaban si vendía, pero al principio me daba mucha inseguridad hacerlo”, comenta la estudiante, quien agrega que al obtener la devolución de la entrada a un concierto (cancelado por la pandemia), se vio con el capital suficiente para comenzar su negocio, por ende, “ya no tenía excusas para no hacerlo”. Es así como nace Cold Souls, iniciando en octubre del 2020 y actualmente continúa activa.

Marianne comenta que si bien es una actividad paralela a sus estudios, también ha estado llena de beneficios, considerando que está ligada a varios de sus gustos. “Soy muy fanática de la ropa y la indumentaria en general, me gusta que la gente reconozca mi estilo, por lo que la tienda me permite cubrir esa necesidad ampliamente. Además, con esto cubro mis hobbies relacionados a la música (vinilos, cassettes, conciertos) y viajes”, finalizó.

Por otro lado, la estudiante menciona que su tienda la ha ayudado a ganar libertad económica, porque “durante mucho tiempo me daba cargo de conciencia depender económicamente de mis papás y, aunque ellos me siguen ayudando, esto me ayuda a sentirme más independiente y realizada. Es también algo psicológico”, concluyó.

Así como Marianne no quería depender de sus papás, Harlen Briones, estudiante de diseño gráfico en Duoc UC, incluyó a su mamá en el suyo: “Baruch Repostería”. Según cuenta, decidió comenzar este emprendimiento de dulces porque consideró que era lo más rápido. Lo anterior, teniendo en cuenta que con un kilo de harina, que fácilmente se puede encontrar en casa, así como un par de huevos, se pueden hacer muchas cosas.

“Comencé con una amiga por hobbie, la verdad, para ganar unas monedas extras con las que poder comprar cosas que queríamos personalmente. Luego mi amiga se retiró y me quedé sola, y fue ahí donde ya se volvió tipo más “profesional”, por así decirlo. Por ese entonces ya quería cumplir ciertos proyectos que tenía en mente y bueno, sin dinero no se podía hacer nada, así que comencé agregando más productos. Ahora el boom son las tortas, en lo cual se agregó al equipo mi mamá”, afirmó, narrando su experiencia desde que comenzó con su negocio universitario.

Iniciar un emprendimiento siendo estudiante implica dedicar tiempo, así como también estar dispuesto a aprender. En el caso de Harlen, al contar con las redes sociales, sobre todo Instagram como plataforma de venta y exhibición de sus creaciones, es necesario estar familiarizada con la aplicación y es ahí donde encuentra un punto de convergencia con su carrera.

“Me ha podido aportar en hacer diseños como afiches, carteles de precios entre otros, además del logo y esas cosas a mi emprendimiento”, comentó la estudiante. Esto puede ser visto como una gran ventaja considerando la demanda que existe en el comercio que funciona en Internet, en donde los diseñadores gráficos tienen una gran demanda, pero para Harlen es una forma de relacionar su carrera y evitar un gasto.

¿Una actividad más equivale a menos tiempo?

Por supuesto, estas actividades influyen considerablemente en el horario de quienes las manejan, ya sea que tengan relación con sus estudios universitarios o no. Tanto Marianne como Harlen manifiestan que experimentaron problemas con esto. 

“He aprendido a manejar mi tiempo a la fuerza”, afirmó la primera, agregando que este tipo de vida le supone llevar un ritmo acelerado. “Siempre ando corriendo, ya que además de estudiar tengo un trabajo part time y algunas cosas esporádicas”, explica.

Ahora bien, para fortuna del caso de Marianne, ella eventualmente logró adaptarse a las necesidades de su negocio y jornada estudiantil. “Aun así, siento que tengo tiempo para todo, aprendí a organizarme bien y hasta puedo mantener mis hobbies sin problema. Eso sí, la universidad siempre es prioridad, por lo que en semanas de evaluaciones dejo todo el resto medio tirado”, concluyó, añadiendo que le gustaría ser más constante para, por ejemplo, actualizar semanalmente los contenidos de sus redes, asistir a ferias, formalizar el emprendimiento, etc.

Por su parte, Harlen afirma que actualmente, el tema del horario es el que más le complica, puesto que frecuentemente le cuesta compatibilizar los tiempos de las distintas actividades en las que participa, tales como la iglesia, los estudios y el mismo emprendimiento. “Muchas veces no me puedo organizar y termino colapsando, casi frustrándome. Pero es ahí donde está la mamá, y la verdad ella me salva mucho. Me gustaría poder ordenarme de mejor forma, obviamente”, señaló.

«Baruch Repostería», así como otros emprendimientos, ofrece delicias personalizadas. Créditos de fotografía a Baruch Repostería (Facebook).

Además de esto, también se pueden encontrar otros factores que, en algunos casos, inspiran a los estudiantes universitarios a buscar trabajos estables en lugar de iniciar emprendimientos. Tal es el caso de Isabela Cordero, estudiante de psicología en la Universidad San Sebastián y empleada de Cinemark en Mallplaza Trébol. Según cuenta, ha considerado varias veces la posibilidad de iniciar un negocio, más no como una fuente de ingreso única y definitiva, sino extra.

Por otra parte, comparando su caso a la problemática del tiempo encontrada en distintas formas por Marianne y Harlen, Isabela afirma que, afortunadamente, trabaja los fines de semana, por lo que no le genera tope con la universidad. “Sin embargo, sí genera bastante cansancio, ya que se está toda la semana haciendo actividades en las que se debe tener un buen rendimiento, no hay mucho descanso”, enfatizó.

Las tres personas que han dado su experiencia como estudiantes y trabajadoras demostraron que ambas formas de trabajo son compatibles con los estudios, pero reconocen que hay ventajas y desventajas.

Algo que no es ajeno a las personas es que los emprendimientos pueden tornarse inestables. La alta demanda que se puede experimentar en Navidad u otras celebraciones, la aparición de competencia, o la mutación del rubro, permite la posibilidad de que los ingresos obtenidos no sean constantes.

Ante esto, Isabela opina que “un trabajo estable te asegura los ingresos, constantemente recibes la misma cantidad de dinero y sirve para estabilizarse”.

Espacios de promoción fuera de las redes sociales

Para incentivar el negocio de las emprendedoras, hay diferentes iniciativas de las que pueden ser partícipes, incluso en sus casas de estudio. Por ejemplo, Marianne estudia en la Universidad de Concepción, institución en la que durante esta semana se llevaron a cabo dos ferias, una en los alrededores del foro de la universidad, a cargo de la DISE, y otra gestionada por el colectivo de la Facultad de Ciencias Sociales, Sociales Avanza.

Ambos apuntaban a darle un espacio a quienes quisieran postularse con sus emprendimientos, siendo una oportunidad más allá de las redes sociales para mostrar y vender los productos disponibles.

Ante esto, el colectivo Sociales Avanza comentó que esta es la segunda vez que se organiza una feria con estas características en la facultad. En esta ocasión, se postularon alrededor de 15 emprendimientos, de los cuales se presentaron 11 y se sumó uno espontáneamente durante el evento.

“La verdad es que, si bien llegó gente de los emprendimientos, no fue tanta como la última vez. Quizás se lo podríamos atribuir a la carga académica que hay actualmente”, comentaron. Además, mencionaron errores y situaciones que han surgido tanto con esta como con la anterior edición de la feria, hecha el primero de septiembre de este año, que serán de ayuda para próximas actividades.

En base a lo anterior, el colectivo adelanta posibles iniciativas que podrían tomar lugar en la facultad. “Lo que sí hemos considerado en alguna ocasión es hacer un evento de este tipo a inicios del próximo año, en contexto de bienvenida de mechones y mechonas. Podría llegar a ser interesante, pero tampoco es algo que tengamos zanjado”, finalizaron.

Si bien no se contó con la presencia de todos los stands programados, la Feria Primaveral de Sociales atrajo tanto festejantes como clientes a los prados de la facultad. Fotografía: María Garrido.

Si bien la vida universitaria es complicada y muchas veces el poder adquisitivo no es el ideal, los emprendimientos han surgido como respuesta ante la apretada economía que pueden generar los estudios, dando también espacio para compartir y extender intereses, ser un pasatiempo y además, generar ingresos. Situación que está enmarcada en la realidad actual y futura de Chile, la cual, según el economista Claudio Parés, no se puede predecir. Nadie sabe qué pasará, sin embargo, así como dice que es poco probable que la situación mejore en 2023, es aún menos probable que empeore.

Por lo mismo, no se puede escribir en piedra cómo será el futuro de los negocios que surgen entre los estudiantes, pero al menos en algunos casos, sabemos que hay espacio para esperanzas futuras. Tal como el de Marianne, con cuyas palabras cerramos este reportaje.

“Me proyecto mucho con Cold Souls, no como un ingreso principal, pero sí una forma de mantener un ingreso extra y dedicarme a lo que me gusta. Mis planes son hacer crecer esto lo suficiente y mantenerlo durante los años que vienen, incluso estando egresada”

Marianne Riquelme. Emprendedora universitaria.

Por Isidora Muñoz y María Garrido.

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