Del colegio a la universidad: La transición secundaria en tiempos de pandemia

Los últimos dos años de clases en línea han tenido repercusiones no solo en los actuales estudiantes universitarios, sino que también en los estudiantes que recién hicieron su transición a la educación superior.  

El paso del colegio a la universidad es probablemente uno de los cambios más significativos en el desarrollo académico de un estudiante, aumentando entre varias cosas la exigencia académica, nuevos hábitos de trabajo y, quizás lo más significativo, pasar de la preparación académica a una laboral.

Al ser una etapa de gran importancia para el o la estudiante, los últimos años de la educación media son primordiales como preparativo para el periodo universitario, al poner en contexto a las nuevas generaciones las futuras exigencias en la educación superior.

Esta transición funciona así en tiempos normales, pero los últimos dos años han hecho el cambio de etapa mucho más complejo, principalmente en los nuevos mechones universitarios, quienes tras dos años de clases en línea y con sus últimos años de enseñanza media alejadas de las aulas, afrontan un cambio completo en el contexto académico.

El abrupto cambio entre el colegio y la universidad, si ya resultaba algo complejo en tiempos normales, más aún lo fue en tiempos de pandemia, muchas veces significando más de una complicación en el rendimiento académico de los nuevos estudiantes, además de existir aires intimidatorios ante un contexto presencial.

Un cambio terriblemente diferente

Joaquín Guzmán es estudiante de Ingeniería civil química en la Universidad del Bio Bio. Terminó sus últimos dos años de enseñanza media de manera remota, y al momento de entrar a la universidad de manera presencial, el cambio se hizo notar.

Guzmán describió la transición universitaria como algo extraño, pero que ha sido cosa de acostumbrarse. Los cambios en la exigencia académica han sido brutales, y reconoce que su rendimiento académico ha sido más deficiente de lo que hubiese esperado. Sin embargo, declara que debió haber dado más de sí y puede hacerlo mejor. “Es en un sentido extraño, pero a la vez bacán, digamos. Pasas de un computador y un espacio terriblemente pequeño, al menos en mi colegio, a un lugar terroríficamente grande, al principio”, aseguró Joaquín.

Con respecto a la exigencia académica, aseguró que la universidad ha sido “horriblemente diferente. Si me enviaban tarea en la media, era una terriblemente fácil, y ahora todas las que envían son con porcentaje de notas”.

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