Uno de los conceptos más dañinos para la sociedad: el mito del amor romántico

mito del amor romántico

Entre todas las mentiras sobre cómo funciona la realidad, la ficción sobre este sentimiento es una de las más perjudiciales y arraigadas en la sociedad, hay que aprender a poner los pies sobre la tierra.

Diversas investigaciones han confirmado que la interiorización de los mitos del amor romántico podría ser un factor de riesgo para la aparición de violencia de género.
Fotografía de Psicopartner.

Primero, hay que entender que este dichoso mito es una construcción social y cultural que consiste en idealizar el amor, de forma que se percibe como algo mágico, eterno y capaz de superar cualquier obstáculo que se presente, como una fuerza imparable y todopoderosa. Este concepto nace y se construye del cine, la literatura y el arte que representa este sentimiento como una experiencia única e irracional, en la que la entrega total a la pasión y al ser amado es el eje central de la relación. Los elementos propios del mito que más destacan son la creencia en la existencia de la famosa “media naranja”, los actos de sacrificio personal en nombre del amor y el consenso de que el alma gemela jamás va a presentar conflicto alguno al estar predestinados.

Ahora que quedó claro el concepto, puedo abordar el porqué este es totalmente corrosivo para el desarrollo interpersonal de las personas. Una idea así distorsiona por completo la realidad, reduciendo y encasillando algo tan complejo y con tantas aristas, como lo son las relaciones sexoafectivas, en una noción simplista, básica e irreal de estas. Lo que termina llevando a las personas a caer en conductas tóxicas y emocionalmente dependientes e inmaduras, como lo son la creación de expectativas no realistas e inalcanzables, pretendiendo que siempre tenga la respuesta correcta a todo, y que sepa qué, cómo y cuándo realizar lo que se espera de esta, además de saber en todo momento la manera en que se siente su enamorado, sin entablar comunicación entre los involucrados, entre otros. 

Hay que saber discernir entre la realidad y la fantasía para poder construir relaciones fuertes y sanas. Lamentablemente, resulta tan atractivo el sucumbir ante la ilusión, que deliberadamente la gente prefiere esto en vez de afrontar la realidad, ya que, significa madurez, desarrollo y trabajo personal, y no todos están dispuestos a llevarlo a cabo, cayendo en el confort de la mentira y la costumbre a relaciones y comportamientos tóxicos.

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Ian Morales
Estudiante de Periodismo UdeC
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