Educación Ambiental: la asignatura que está al debe en los colegios chilenos

La Educación Ambiental cobra interés cuando persigue concientizar a la población sobre el cuidado del medio ambiente. A nivel gubernamental se trabaja con la comunidad y los colegios promoviendo hábitos y conductas sustentables, pero en la práctica, ¿qué es efectivamente lo que se está realizando en los colegios respecto a este tema? y ¿cómo es la respuesta tanto de profesores, alumnos y apoderados?

La ley 19.300 de Bases Generales del Medio Ambiente, en su artículo 6, define a la Educación Ambiental como un proceso de carácter interdisciplinario, destinado a la formación de una ciudadanía que reconozca valores, entienda conceptos y desarrolle habilidades y actitudes, para una convivencia armónica entre seres humanos, su cultura y su medio biofísico circundante. Se busca de esta manera, la formación de personas capaces de asumir individual y colectivamente la responsabilidad de fomentar una sociedad sustentable, es decir, donde se protejan los sistemas naturales.

Por tanto, la Educación Ambiental debe ser entendida como un proceso educativo, en sus diversos niveles, que se desarrolla a través de la transmisión de conocimientos y de la enseñanza de conceptos modernos de protección ambiental, orientados a la compresión y toma de conciencia de los problemas ambientales. Así, se debe incorporar la integración de valores y el desarrollo de hábitos, junto a conductas, que tiendan a prevenirlos y resolverlos.

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Video gentileza de TVU.

Video gentileza del Ministerio de Medio Ambiente.

DOS SISTEMAS

A nivel gubernamental existen dos programas para fomentar la Educación Ambiental en la comunidad: el Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) y el Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE), que buscan establecer el tema ambiental en la ciudadanía. El SCAM es un sistema integral de carácter voluntario, que permite a los municipios instalarse en el territorio como un modelo de gestión ambiental, donde la orgánica, la infraestructura, el personal, los procedimientos internos y los servicios que presta el municipio a la comunidad, integren el factor ambiental según estándares internacionales. A nivel local, el municipio de Concepción cuenta con una certificación de excelencia, que es el máximo nivel que contempla el sistema.

El SNCAE, por su parte, es un sistema de carácter voluntario que tiene como propósito fomentar la incorporación de variables ambientales en los establecimientos educacionales. Se promueve, de esta manera, la preparación, aprobación y desarrollo de programas de educación, orientados a la creación de una conciencia nacional sobre la protección del medio ambiente. El sistema otorga, al igual que el SCAM, una certificación a los establecimientos que implementen metodologías y/o estrategias adecuadas a su entorno ambiental, acreditación que se da en tres niveles: básico, medio y excelencia.

EN CONCEPCIÓN

La Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Concepción también trabaja con ambos sistemas. Al respecto, Jesús Yañez, encargado del programa de manejo de residuos de la entidad, sostuvo que “con ambos sistemas hemos ido trabajando con la comunidad y los colegios para que se pongan temas ambientales sobre la mesa. En el caso de los colegios, la idea final es que contenidos de medio ambiente se incluyan dentro de los objetivos curriculares. La idea es tratar que en el PADEM (Plan Anual de Educación Municipal) se incluyan estos tópicos, para que finalmente cada colegio termine instaurando dentro de su Proyecto Educativo Institucional (PEI) el tema ambiental”.

En la misma línea, Álvaro Espinoza, encargado de Educación Ambiental de la dirección, explicó que “con los colegios se trabaja en base al concepto de transversalidad. Está el curriculum y las materias, pero de forma transversal se incorporan elementos temáticos de Educación Ambiental en los distintos ramos, por ejemplo, alimentación saludable, deporte, vida sana, cuidado del medio ambiente, que son temas que pueden tener relación con todas las asignaturas”.

Jesús Yáñez, encargado programa manejo de residuos. Fotografía gentileza de Municipalidad de Concepción.
Jesús Yáñez, encargado programa manejo de residuos. Fotografía gentileza de Municipalidad de Concepción.
Rodolfo Sánchez Perret, inspector general y encargado de medio ambiente en Liceo Juan Martínez de Rosas. Fotografía de Matías Romero.
Rodolfo Sánchez Perret, inspector general y encargado de medio ambiente en Liceo Juan Martínez de Rosas. Fotografía de Matías Romero.

EN LA PRÁCTICA

El programa que trabaja directamente con los colegios es el Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE), donde colegios de todo Chile pueden postular voluntariamente, y de acuerdo a su trabajo, obtener una certificación que puede ser básica, media o de excelencia. Pero en la práctica, ¿qué se está haciendo en los establecimientos que cuentan con alguno de estos niveles de acreditación?

Liceo Juan Martínez de Rosas. Establecimiento municipal que tiene un nivel de certificación básico. Rodolfo Sánchez Perret, inspector general y encargado de medio ambiente del liceo, contó lo que se está realizando en el recinto para fomentar la Educación Ambiental.  “Hemos hecho actividades de difusión de la temática ambiental en el diario mural. Además, todos los lunes tenemos actos cívicos donde reforzamos el tema. Este año incorporamos un concurso de dibujo y pintura en todos los niveles, y ahora estamos listos para dar comienzo a un taller de jardinería y huerto escolar”, indicó.

“Todo depende mucho de lo que puedan hacer los profesores. Nosotros les entregamos comunicados con las actividades a realizar, pero cuesta mucho sacar adelante el tema porque falta mayor compromiso de ellos, y en colegios como este de alta vulnerabilidad, se nota mucho más”, agregó.

Respecto a los resultados obtenidos estando inserto en este programa, Sánchez indicó que son positivos pero que falta mucho por hacer. “Los niños se interesan harto en el tema, pero de acuerdo al contexto social del que vienen, en su casa tienen muy poco apoyo. Es difícil poder involucrar al entorno del niño, pero cuando logremos eso avanzaremos bastante”, dijo.

Colegio España. Establecimiento municipal que tiene un nivel de certificación medio. La directora del colegio, Ema Asenjo Ibarra, sostuvo que “estamos pasando etapas. Trabajamos con los apoderados y alumnos de manera de incorporar al entorno del niño, y también con los profesores, para que en todas las asignatura se incluya el tema ambiental. Además, tenemos también un huerto y puntos limpios”.

Para poder dar el salto a la excelencia, en necesario cumplir con el requisito de perfeccionar a los profesores, situación que en el Colegio España todavía no se da. “Si no hemos pasado de nivel es porque no hemos hecho todo lo que se exige. Con la capacitación a los profesores va a mejorar todo, porque son ellos los que trabajan en el aula con los estudiantes”, señaló.

En cuanto a los resultados, Asenjo dijo que “con este trabajo estamos generando conciencia en la comunidad de lo que significa hacer buen uso de los recursos. Ha traído beneficios pero queremos mejorar y eso significa dar el paso a la excelencia. De a poco vamos avanzando en el tema”.

LA EXCELENCIA

Liceo Enrique Molina Garmendía. Establecimiento municipal que tiene un nivel de certificación de excelencia. Miguel Carrasco, presidente del Comité de Gestión Ambiental y docente de Física del establecimiento, comentó que dentro del reciento se están realizando diversas actividades para fomentar la Educación Ambiental. “Tuvimos un encuentro de intercambio de plantas y semillas, donde vinieron más de 700 personas de toda la región. Estamos también con el tema de ponerle nombres de árboles a los pasillos y con los puntos limpios, estamos en proceso de renovarlos e instalar composteras. En cuanto a la capacitación de los profesores, esta se hizo pero el interés se notó que no era el esperado. Dio la sensación de que lo hacían obligados. En nuestro jardín tenemos el árbol más alto de Concepción que es un pino oregón, por lo que recibimos un premio”, expresó.

El académico reconoció que es difícil instalar el tema ambiental en los alumnos. “Es luchar contra la marea. Al principio, cuando comenzamos las actividades, recibimos apoyo pero con el tiempo decae. Además hemos hechos varias alianzas con instituciones de educación superior, pero que finalmente terminan cayendo porque no creen que el tema se va a prolongar”, contó.

Respecto a los resultados de todas las estrategias que se han implementado en el liceo, el profesor dijo que “los alumnos lo reciben muy, pero todo lo que es educación va de la mano con el entorno que rodea al estudiante. Puede que aquí le enseñemos una cosa y en la casa otra. Yo creo que estamos fallando en la comunicación, porque hacemos muchas cosas que no se dicen ni se muestran”.

En cuanto a las próximas actividades, el docente señaló que “vamos a hacer el primer festival escolar de cine ambiental en noviembre próximo. Queremos recuperar nuestro patrimonio interno, por lo que se hará una renovación completa de todo el sistema eléctrico y se instalará calefacción en las salas. Queremos embellecer nuestro entorno, pero tenemos dos edificios que son nuestros en muy malas condiciones. Estamos de a poco avanzando pero falta mucho todavía”, cerró.

Miguel Carrasco, presidente del Comité de Gestión Ambiental del Liceo Enrique Molina, junto a imágenes del establecimiento. Fotografías de Matías Romero.

A continuación, una infografía que explica detalladamente el Sistema de Certificación de Establecimientos Educacionales.

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