A licuar y ¡salud! EntrelíneasPor Marco Andres Sarmiento Castillo - 22 enero, 2021 Hágalo usted mismo A licuar y ¡salud! Nos han dicho que es un secreto peruano, que hacen falta muchos ingredientes o simplemente que es más sencillo traer una botella desde algún supermercado o licorería. Lo cierto es que no hay que ser un gran barman para lograr un pisco sour de gran nivel y deleitar a quien lo pruebe. Por Marco Sarmiento Castillo Es necesario antes que todo, conocer sobre los inicios de este brebaje, y es que sí de temas de origen se trata, el pisco saca chispa entre chilenos y peruanos. Sin embargo, esta vez y para la desazón de muchos compatriotas, la pulsada es para nuestros vecinos del norte. Los primeros indicios nos llevan a 1919, cuando el diario peruano LA PRENSA, promocionó el cóctel, precisamente ese jueves primero de mayo. Para ese entonces, aún conocido como “Piscosauer”. Primer aviso publicitario sobre el trago (1919) Para 1924, cinco años más tarde, se tuvo conocimiento en Chile de aquella preparación, por lo que en términos de historia, aquella disputa se perdió antes de siquiera empezarla. Ya entrando particularmente en lo técnico, y como sustento de aquel argumento histórico, la receta precisa de pisco peruano para su realización. Pero tranquilo, que con un poco más de azúcar e ingredientes nacionales, se puede estar totalmente a la altura. Para aportar aún más contexto al proceso, es necesario saber que durante el primer sábado de febrero se celebra en Perú, el Día Nacional del Pisco Sour, y que como si no fuera poco, cada municipio del país debe destinar por ley, un cincuenta por ciento de presupuesto de bebestible y alcoholes, para la compra de destilados de uva para la preparación del “Sour”. Argumentos más que necesarios para nuevamente reconocer un triunfo del visitante. Jugo de limón, pisco doblemente destilado, jarabe de goma y hielo. Todos en partes iguales. Es decir, se exprimen limones (de pica o amarillos) hasta conseguir una medida, luego, se repite la misma medida con los demás ingredientes. Para terminar, la clara de un huevo. Licuadora a máxima potencia, quince segundos y llega el momento de servir. Para cinco copas, el jugo de 10 limones pequeños. Flautas de champán, y quizás un par de hielos, volver a batir si es necesario y a llenar las copas, se termina con «Amargo de Angostura» o canela en polvo. Y escribo en plural porque tal y como el título lo indica, el sorbo debe ser en compañía para disfrutarse a totalidad. Ya que, puede que no sea el más típico ni popular de los tragos, pero su sofisticado sabor y siempre fina presentación, invitan a que se posicione como uno de los mejores en la oferta.