Reflexionar envés de cancelar EntrelíneasPor Felipe Almendras - 5 abril, 2021 La “cultura de la cancelación” está presente desde que se quemó el primer libro. Hoy no se necesitan hogueras, solo basta con un teclado y una pantalla. El mundo del internet se ha convertido en el “Coliseo Romano” en estos tiempos. Nuestra privacidad sucumbe ante cejas fruncidas tras las pantallas. Pues al momento que algo llega a la red, esta se convierte en propiedad pública a libre disposición para ser juzgada por millones de internautas que actúan tal como “emperadores de la moral” para sentenciar o aplaudir contenidos. Hace algunos años nos hemos familiarizado con la llamada “cultura de la cancelación” o más bien las “funas”, ya que están presente a diario en internet. Con índoles tan diferentes como sus causas, el repudio general se levanta para apuntar con el dedo a alguien o algo. Por un lado, muchas víctimas de distintos abusos o discriminaciones ven esto como una forma de desahogo o de ejercer justicia simbólica al sentirse desamparada por la ley. Por otro lado, el clamor se ha levantado en contra de contenidos para exigir censura e incrementar la autocensura. Hace unas semanas, salió a la palestra la “funa” a Pepe Le Pew que se generó a propósito de una columna de Charles M. Brown en el The New York Times. Se acusaba a este personaje de hacer una “apología a la violación” por el hostigamiento a la gata Penélope. Se generó una polémica tal en internet, que Warner Bros decidió sacar a su personaje de pantalla en la próxima entrega de la película Space Jam. Pepe Le Pew causaba rechazo por su fuerte olor. Fuente: Looney Tunes. Ahora, yo me pregunto, ¿a dónde estamos llegando como sociedad? ¿de qué sirve “funar” a un dibujo animado creado hace más de 70 años? A mí parecer es inapropiado e innecesario este acto. Este zorrillo podría ser considerado acosador pues es un personaje que no entiende la palabra “no”, es cierto, pero de ahí a ser considerado una apología de la violación es una desproporción. Se subestima completamente la capacidad de discernir del espectador, o más bien de los niños y niñas que no ven a este personaje desde la perspectiva de un adulto. Me preocupa que estemos llegando a una especie de “nueva inquisición”. Por supuesto, no me refiero literalmente con las atrocidades ni lo sangriento de esa época. Si no a esta especie de puritanismo cultural en el que cada grupo, según su visión del mundo, quiere que las expresiones culturales sean reflejo de su perspectiva. Es importante reflexionar acerca de los límites, los propósitos y objetivos de “funar”, porque mientras cancelan un dibujo animado, muchas personas que sí han hecho daño siguen viviendo tranquilamente.