Despenalización del aborto: desinformación desde la ceguera

El debate en torno a los derechos sexuales y reproductivos se ha fijado como una de las temáticas más relevantes del último tiempo, siendo foco de desinformación y ventana que devela la ceguera ante un derecho básico fundamental.

Por Isis Fuentealba

El efecto de la marea verde está en un vigente apogeo que, a pesar de ser un deseo para los sectores más conservadores, está lejos de cesar. Tras años de discusiones mermadas en proyectos limitantes e inconclusos, la posible Nueva Carta Magna abrió el camino, nuevamente, hacia la victoria de la lucha y dignificación de los derechos sexuales y reproductivos. 

Como la primera iniciativa popular de norma que consiguió los 15.000 patrocinios ciudadanos, “Será Ley”, propuesta por la Asamblea Permanente por la Legalización del Aborto, junto a la iniciativa levantada por convencionales de la bancada feminista, es que, luego de su aprobación en el pleno de la Convención, de una vez por todas se rompió parte del paradigma desnaturalizado de no avanzar en las demandas históricas de las mujeres. 

En conformidad de los primeros artículos e incisos en esta materia, el debate y la desinformación, bajo la efervescente campaña del terror instaurada por un sector político en particular, se tomó las redes sociales y espacios de comunicación continuando con la latente criminalización de un derecho básico fundamental. 

“Creo que abortar a los 9 meses o a la semana es igual de grave, porque no creo en el asesinato o en la no defensa de la vida de seres humanos” manifestó a la televisión la convencional afín a Renovación Nacional, Rocío Canturias, perpetuando la ignorancia en torno a normativas de salud y demostrando la carencia de educación sexual-reproductiva; es imposible irrumpir un embarazo por sobre las 22 semanas de gestación. 

Manifestación en el marco del Día de la Acción global por el aborto libre, seguro y gratuito, realizada el 28 de Septiembre en Concepción – 2021. Fotografía: Isis Fuentealba

En la misma línea, instituciones religiosas como la Conferencia Episcopal no tardaron en tildar el suceso como uno de “máxima gravedad”, develando el retrógrado y vigente pensamiento respecto a una de las normativas que apunta de forma directa a mejorar la calidad de quienes, por motivos personales e integridad, deciden decir no a la maternidad. 

No hay dudas de que la hegemonía dentro de instituciones e individualidades conservadoras que viven cubiertas bajo el seno patriarcal, es uno de los motores principales para declararse fieles seguidores de la ceguera que sus privilegios y principios cesgados de la realidad, les indican, en especial con una temática tan profunda, beneficiosa para mujeres, disidencias y cuerpos gestantes, como la del aborto.

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