El lado B del conflicto mapuche

bandera

La recuperación de terrenos por parte de las comunidades, y la militarización del Wallmapu, son temas de contingencia nacional, los cuales ningún gobierno ha podido solucionar. El conflicto mapuche se ha venido desencadenando por las últimas décadas, y es un problema que se intensificó aún más desde fines de los años noventa, en donde la región de la Araucanía y el BioBío han sido las principales afectadas.

Para poder conocer el conflicto se requiere de estudio histórico previo e investigación, pues este se remonta desde el inicio de la conquista de la Araucanía, y donde siempre ha estado marcado por la violencia. Es una situación bastante compleja, ya que producto de los múltiples enfrentamientos ha corrido demasiada sangre, haciendo cientos de muertos, heridos, detenciones, quema de casas, etc.

El actual gobierno de Gabriel Boric, el cual muchas personas le tenían fe, por sus constantes llamados a diálogo, mediante la ministra del Interior, Izquia Siches, hace tan solo unos días anuncio el refuerzo de la militarización en la llamada “zona roja” y el aumento del presupuesto para la compra de drones y de vehículos militares. 

Las interpretaciones y opiniones son divididas por parte de la winkas (como suelen llamar en mapudungun, a todos aquellos que no son mapuches), ya que hay muchos que apoyan y comprenden esta lucha histórica, pero hay otros que no lo hacen por diferentes razones, y uno de ellos es vivir cerca de las zonas de conflictos

Protesta contra represiones mapuches. Imagen de Ciper.

Cientos de personas que trabajan en fundos o tienen sus terrenos en donde hay un proceso de recuperación, viven con el miedo constante de que por las noches la próxima casa quemada, sea la de ellos. Que cuando ladran los perros por mucho tiempo, deben que estar atentos para en caso de cualquier cosa, salir arrancando con el bolso que mantienen previamente armado. Es un desgaste y un daño emocional tremendo, para muchas familias con niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, del cual no se habla en los medios tradicionales, y no se hace cargo el Estado.

Pero la situación está lejos de resolverse, por lo que esto seguirá afectando a cientos de personas que de manera directa o indirectamente, seguirán viéndose perjudicadas por la necesidad de conservar sus trabajos o sus hogares, o por el cariño que le tienen a sus tierras. Lo que debe tener en consideración, es que el conflicto de momento no beneficia ni a las comunidades mapuches, ni a los winkas, y tal vez nunca lo haga.

Top