Lectura de calidad a bajo costo: una realidad para los aficionados

El vasto mundo de los libros ofrece una fuente inagotable de información y aprendizaje continuo. Diversas iniciativas han facilitado un mayor acercamiento a estos ejemplares de una forma más accesible y a precios reducidos.

La adquisición de textos no solo fortalece el conocimiento, sino que también mejora las habilidades esenciales, como la imaginación y la creatividad. A través de esta práctica, las personas pueden explorar una amplia gama de estilos narrativos y géneros literarios. Además, el acto de leer se transforma en una experiencia enriquecedora, lejos de ser aburrida o forzada.

Niño interesado por la lectura.
Como menciona Chile Crece Contigo, «para que un niño o niña se interese por la lectura debemos ser lectores los adultos primero».
Foto de Iana Dmytrenko en Unsplash.

Según lo que señala la Dra. Patricia Zeas en la página Unidad Educativa IPAC, este hábito mejora tanto la expresión oral como la escrita, haciendo que el lenguaje sea más fluido. Asimismo, facilita la exposición del pensamiento y el desarrollo de la capacidad de crítica.

Fomentar la lectura requiere de diversos factores e instituciones dispuestas a vincular a la audiencia con el mundo narrativo. De acuerdo con la cuenta pública 2024 del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, en Chile hay 695 centros bibliotecarios de la red estatal, lo que se traduce en una cobertura cercana al 97 % del país. No obstante, hay quienes desean adquirir libros propios sin la necesidad de devolverlos en un plazo determinado. Para ello, también existen alternativas de bajo costo.

Un compromiso con la asequibilidad 

Bookfail es una tienda ubicada en Concepción, reconocida por vender textos amigables con el bolsillo y para todos los gustos. Uno de sus lemas es “Democratizar la lectura” y ofrecen obras de segunda selección, es decir, aquellas que han sido descartadas por otros sitios y que terminan en las bodegas de distintas editoriales.

Valentina Meriño, encargada de marketing y periodista del establecimiento, mencionó que “en la ciudad hay un aumento de la comunidad interesada en el género literario”. Además, agregó que la gente suele acudir al negocio tratando de encontrar ejemplares económicos. “Lo que queremos y por lo que trabajamos es para que esta brecha entre el precio y el libro se acorte lo suficiente como para que se pueda acceder mucho más a las narraciones”, profundizó.

Según el Gobierno de México, «la lectura en las personas adultas mayores reduce el riesgo de padecer enfermedades que causan degeneración cognitiva».
Foto de Jilbert Ebrahimi en Unsplash.

Ahora bien, esta no es la única acción que realiza el local comercial para fomentar la apreciación de los textos, sino que también colabora con distintas causas sociales. “Nosotros pretendemos ampliar las bibliotecas de algunos sectores. Donamos a la Teletón, a hospitales y a escuelas que no tienen tantos escritos”, señaló la especialista en mercadotecnia, haciendo hincapié en que dichos gestos hacen el intento precisamente de acercar a las personas a este mundo.

Banner Cid, por otro lado, es una clienta de 22 años que frecuenta este tipo de lugares en busca de novelas de ficción. Para ella, es bastante común comprar libros a bajo costo, ya que muchos de ellos se encuentran en buen estado e, incluso, prácticamente intactos. A través de esto, indicó que “así puedo ir variando para descubrir tramas e historias más recientes, sin quedarme con lo mismo que ya tengo en casa”. 

La lucha por prevalecer ante la era moderna de las narraciones

Adicionalmente, desde el punto de vista expresado por la joven, existe la sensación de que los nuevos formatos, junto con la digitalización de los textos, han provocado un declive en el interés por obtener un ejemplar: “A las generaciones de ahora les falta un mayor incentivo para la lectura. Actualmente, todo es tecnológico y se ha ido perdiendo la tradición de adquirir una obra”, añadió Cid. 

Sin embargo, no todas las personas comparten en su totalidad esta idea. Gerardo Sanhueza, dueño de la tienda Librería Gloria, sostiene que, aunque esta posibilidad está presente, “la gente prefiere tener un tomo en físico que de forma virtual. Les gusta aún más la nostalgia del papel que la experiencia del computador o de cualquier otro aparato”, destacó. 

Ambos puntos expuestos revelan la significancia de continuar transmitiendo estos hábitos. Si bien el uso de las tecnologías es un acto que casi no se puede evitar, hay quienes aprecian mayormente la acción de conseguir algo tangible y palpable previo a un medio que carece de estas características, como los celulares.

Dichas herramientas de aprendizaje para la lectura son ofrecidas con descuentos que llegan hasta el 50 % en comparación con otros establecimientos. Esto representa una importante contribución, respaldada por un esfuerzo colaborativo que se ha llevado a cabo a lo largo del tiempo, con el objetivo de combatir el analfabetismo y fomentar una apertura mental hacia diversas formas de escritura. Las variadas iniciativas disponibles permiten a las personas acceder con facilidad a los recursos. De esta forma, se brindan alternativas a aquellos interesados en la entretención, la adquisición de conocimientos y el desarrollo de múltiples habilidades, especialmente comunicativas.

Pamela Muñoz Parra
Estudiante de Periodismo UdeC
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