Radiografía del «hardcore punk» en Chile: un movimiento que resurge con fuerza

Amistad, solidaridad, autogestión, ruido, energía y catarsis. La escena se amplía, aparecen bandas y sonidos nuevos, pero estos valores se mantienen intactos. Cuando está en su punto más bajo, se revitaliza gracias a sus protagonistas. Este es el testimonio de un fenómeno que no muere.

El hardcore punk es un género musical que se caracteriza por sus guitarras distorsionadas, baterías agresivas y bajos potentes. Desde su creación, en los años setenta, se ha transformado en uno de los movimientos más influyentes e importantes de la historia.

Si bien nunca ha sido música mainstream, hoy podemos encontrar bandas y escenas del género en casi todos los países del mundo. Y es que, este estilo musical ha sabido mantenerse vigente sin la necesidad de abandonar sus nichos y sus orígenes under.

El hardcore punk llegó a Chile en los noventa de una forma bastante tardía debido a la dictadura militar. En ese momento surgió una pequeña escena que ha estado activa hasta hoy. Y aunque desde entonces ha tenido altos y bajos, continuamente aparecen nuevas bandas y eventos que la revitalizan.

La escena actual

Pablo Miranda de la banda hardcore La Chica de las Camelias
Fotografía de Pablo Miranda tocando con La Chica de las Camelias en el Antiruido Fest realizado en enero del 2025.
Foto por Antonia Ortiz.

En los últimos años, se ha visto una renovación, potenciada principalmente por el acercamiento de nuevos oyentes que buscan sonidos frenéticos y catárticos. Al respecto, Pablo Miranda, integrante de la banda La Chica de las Camelias, dijo que “siento que el hardcore en Chile ha tenido un resurgimiento porque hay mucha gente haciendo música y atenta a los proyectos”. De igual manera, agregó que “cada vez hay mayor interés por el estilo y todos sus subgéneros, esto se presta para que sea un poco más comercial y consumido”.

A su vez, Alexis Hormazábal, vocalista de Sunkel se refirió a la nueva escena: “Creo que hay un resurgir de la música under en general, no sé si propiamente del hardcore, pero he notado mucha influencia de este género en otros estilos, es una base que muchos grupos están tomando actualmente”.

Según Alexis, hay una especie de revival de los sonidos de inicios de siglo. Esto lleva a que estilos y bandas de antaño se entremezclen con lo nuevo. “Ese confluir lo encuentro bacán. Creo que hay harto potencial y es bueno ver que la música o la escena esté moviendo a más gente”, expresó el músico.

Hoy existe una convergencia en los shows. Bandas de subgéneros derivados del hardcore, como el post-hardcore, el emo y el screamo, encuentran refugio en estos espacios, a la vez que ayudan a sumar audiencias.

Iniciativas que fortalecen

La aparición de nuevos eventos aporta de manera significativa a la ampliación de la escena. Uno de estos es Todos Nuestras Mañanas Terminan Hoy (TNMTH), un colectivo fundado por miembros de la banda Cienfuegos, que anualmente realiza festivales reuniendo a grupos de todo Chile.

Cristián Lora, integrante del colectivo, habló acerca del objetivo de estas instancias: “Tiene que ver con nuestro interés como banda activa, de poder organizar espacios de encuentro en donde participen grupos que, consideramos, presentan sonidos similares”.

Y a pesar de los prejuicios que enfrenta el punk y el hazlo tú mismo, TNMTH busca superar lo “hecho a medias y tomarnos en serio la organización de las fechas, de manera independiente, pero apostando a los mejores resultados posibles”, indicó Cristián.

Para TNMTH es difícil identificar una escena sólida dentro del hardcore punk y sentirse parte de ella. Según Cristián, el trabajo que realizan desde el colectivo ha sido espontáneo y guiado por los sonidos en común, más que por un género en específico.

Por otro lado, sí reconoció que existe una renovación en el público: “Yo creo que un rol clave lo juega la audiencia, ya que se ha visto un recambio generacional importante, hay mucha gente joven que asiste a las fechas y eso ha sido una sorpresa supergrata”.

Amistad, solidaridad y luchas políticas 

Fotografía de Alexis Hormazábal en el show de Sunkel en el Antiruido Fest 2025.
Foto por Antonia Ortiz.

Hay valores comunes que comparten las bandas y los espacios que existen en el género, entre ellos se encuentran la amistad y la solidaridad. Gracias a estos elementos, y a la autogestión, el movimiento se ha mantenido tanto tiempo activo.

Según Pablo Miranda, el panorama actual es más cálido que antes: “Veo que es una escena de mucha más amistad, de compartir conocimientos”. Y añadió que “es como una base, una clave superfundamental del hardcore”.

Por otro lado, el guitarrista de La Chica de las Camelias reflexionó respecto a lo que significa este movimiento en su vida: “Cuando chico tendía a caer en pensamientos más depresivos, siento que me ayudó harto a salir de eso, a dejar la procrastinación”.

Para Alexis el efecto ha sido similar: “Para mí, más que la música, es una forma de ver la vida”. Y agregó que “se ha vuelto un nicho de ideas contraculturales y de convergencia de distintas luchas sociales, abarcando banderas que me hacen sentido, como el veganismo, el anarquismo, el respeto mutuo, el hazlo tú mismo, el antifascismo y muchísimas otras”.

El hardcore punk, a pesar del paso del tiempo, ha sabido mantenerse activo por su carácter autogestionado y su ética de trabajo. Es un género que le hace muy bien al mundo por los valores que profesa y su capacidad de unir a las personas en torno a la música, manteniendo una escena saludable que repudia la intolerancia y abraza el respeto mutuo.

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