«Scooters» en Concepción: ¿Andan «sobre ruedas» o «se caen»? CiudadPor Claudio Venegas - 14 marzo, 2025 A partir de febrero de este año, cientos de scooters colman las calles de la capital regional. Dos ruedas, un manillar, un código QR y listo. ¿Cómo los evalúan sus usuarios? ¿Qué falta para que sean óptimos? Si tiene buena memoria, recordará lugares y personas que ya no están o han cambiado profundamente en Concepción. Da para otra nota, acerca de eso que se fue y no volverá. Pero la idea no es aburrir. Entre esas cosas que ya no existen, viene a la retina una imagen. En mayo de 2019, 300 scooters se lucieron por las calles de Concepción. En esos lejanos momentos, 120 pesos por minuto permitían moverse por un limitado circuito de calles principales y con dos terminales de los ciclos. Las manifestaciones violentas que opacaron el espíritu popular del Estallido Social aniquilaron a prácticamente todos los scooters prepandémicos. Los pocos que quedaron fueron retirados al tiempo bajo argumentos de seguridad. Scooter de la empresa Frog, retirado tras el Estallido Social de 2019. Fotografía de Sabes.cl Scooters, nuevamente en Concepción Tomemos la máquina del tiempo y retornemos a nuestro 2025. En febrero del presente año, la multinacional “Whoosh” instaló y comenzó las operaciones de 700 scooters tras confirmarse el acuerdo entre la empresa y la Municipalidad de Concepción. Así, a casi cinco años de su súbita desaparición, revivieron cual fénix. En la mayoría de casos, el penquista los mira con curiosidad y, ocasionalmente, los usa en este mes y algo que llevan circulando. Hay considerables mejoras respecto al servicio entregado en 2019. Si bien el precio es variable, el espacio de uso creció ostensiblemente: gran parte del radio urbano penquista recibe cobertura de “Whoosh”, con puntos de estacionamiento en ciertos lugares. Mapa de la cobertura de los scooters en la comuna de Concepción. En este, los monopatines disponibles se representan con un punto negro y los puntos de estacionamiento, con una P en naranjo. Nótese la exclusión de sectores como Pedro del Río, Aurora de Chile y Tucapel Bajo. Además, la cobertura se expande en dirección Collao hasta, más o menos, Valle Noble. Foto: Captura de pantalla del menú de Whoosh Para probar la experiencia, acompañamos a usuarios de los scooters eléctricos en un recorrido por nuestra gloriosa ciudad. Pónganse casco y escanee el QR, que toca anda y ver las experiencias ciudadanas en terreno, como lo que creen las autoridades y la empresa. Son un avance, sí, pero… Amara Esparza, estudiante de Derecho en la Universidad de Concepción, apenas entró a clases se enamoró del scooter. Vive en Coronel, con todo el tiempo que implica ese desplazamiento hasta su institución educativa. Por ende, es su método de ahorro de minutos. “Tener mejores métodos de moverse por Concepción mejora mucho la calidad de vida”, dijo. “Es como muy europeo”, agregó entre risas. Amara también comentó, sin embargo, que “el funcionamiento es muy sencillo, y eso igual es un problema creo yo. Las personas sin educación vial o un poquito de consciencia pueden ser un peligro público. No puedes meterte con esto en la vereda. Incluso en la ciclovía hay que tener ojo, porque no faltan los imprudentes”. La dejé irse a su clase, a la que seguro iba atrasada. Autoridades locales, incluido el alcalde de Concepción, Héctor Muñoz, dieron la bienvenida a los scooters el 13 de febrero de 2025. Foto: Municipalidad de Concepción en Facebook No pudo estar más acertada. Mientras se editaba esta nota, el alcalde de Concepción, Héctor Muñoz, expuso a Radio Biobío las complejidades que ha traído el funcionamiento de los scooters. El jefe edilicio declaró que “tienen que revisarse las medidas de seguridad y el buen uso” de los ciclos. Y no se guardó nada luego. “La empresa ha hecho una campaña [de comunicación de riesgo] muy débil, creemos nosotros. Esto tiene que fortalecerse con urgencia, porque los reclamos son numerosos”, concluyó. Una buena intención se pierde ante la opacidad informativa Y es que, claro, se valora que existan scooters, pero se reprende la falta de educación. ¿Quién se encarga de enseñarte a usarlo? Muchas veces, otros usuarios que aprenden con sus propios tintes, pero de “Whoosh”, poco y nada en términos públicos. Ni al municipio le respondieron, imagínese a mí. En su página web hay un apartado denominado “Escuela de Manejo”. Sí, está bien, las personas deben interiorizarse en el uso, pero también hay un privado que debe divulgar a la mayor cantidad de personas posible su mensaje. O si no miren lo que pasó después. Tras dejar a Amara irse a su clase, caminé por el centro de la ciudad hasta la intersección de las avenidas Paicaví y Los Carrera. De momento, una escena llama la atención. Una joven en el suelo, a la altura de la remodelación Paicaví. Otros jóvenes la rodean. Una vez, medianamente recuperada, conversó conmigo. Catalina González, estudiante de Enfermería en la Universidad San Sebastián y trabajadora de la salud a tiempo parcial, relató su accidente. “Con una amiga quisimos probar los scooters. En un momento, agarré impulso, pero pasé a apretar el acelerador así heavy. No frené bien, perdí estabilidad y, cuando quise apoyar el pie, me lo luxé”, contó. ¡Auch! Para peor, dijo Catalina, tuvo que caminar luego de dejar el monopatín abruptamente para recibir atención médica. “Aún está bastante inflamado y me molesta tantito”, aseveró con esa risa nerviosa que viene a veces tras caerse. Joven transitando en scooter frente a la Casa del Deporte de la Universidad de Concepción. Si bien utiliza el carril correspondiente a bicicletas, ciclos y monopatines, usa el celular. Ojalá no se haya caído como nuestra entrevistada. Foto: Claudio Venegas Las conclusiones bailan solitas. A poco más de un mes de la implementación del servicio de scooters, existe un consenso. Son un avance para la ciudad, sí, pero aún estamos en pañales. Es algo que, sin duda, se vive en Tiempo Real.