Un problema que nos quema por dentro EntrelíneasPor anriquelme2018 - 14 diciembre, 2021 Cada temporada de verano viene de la mano con sus respectivas advertencias de peligro de incendio, casi tan tradicional como los regalos en navidad, los bosques sufren daños en estas fechas y lo peor que puede pasar es que nos acostumbremos a ello. Hace un par de semanas el humedal Paicaví se vio azotado por un fuerte incendio que consumió cerca de 7 hectáreas. Esto es simplemente un ejemplo reciente, ya que la memoria es corta puede ser fácil olvidar que este panorama se repite cada año y aunque de por si es malo que esto no despierte preocupación en las personas, el error más grave sería dejar que el Estado sea igual de indiferente. Nadie puede culpar a los bomberos, su servicio voluntario y dedicación es mera voluntad de los que conforman cada compañía. Sin ir más lejos, el financiamiento de la institución corre por cuenta propia. Con esto salta a la luz que por su parte están dando todo lo que pueden, y pese a que su responsabilidad es grande sería una discusión totalmente aparte el plantearse un financiamiento estatal a esta institución. Entonces ¿dónde juega sus cartas el Estado? los encargados directos de tomar partido por la entidad no es más que la CONAF. Durante el los años 2019 y 2020 se consumieron en total 383 hectáreas sólo en la región de Los Ríos. Créditos: Municipalidad de Concepción ¿Dónde está el problema? Cuando tienes una corporación especialmente dedicada a velar por el área forestal del país, resultaría lógico que ante la problemática de los incendios, sean estos quienes sean la primera línea de combate. Con el financiamiento estatal, es el gobierno quien dispone estos materiales, y la experiencia de años anteriores nos dice que lo que tenemos actualmente en el país no es suficiente. Se puede argumentar que la gestión internacional que trajo apoyo, como el recordado Supertanker, fueron en realidad bastante oportunas, pero qué sensación de seguridad puede otorgar el hecho de que para grandes emergencias, dependemos de equipamiento que no tenemos. Tanto compromiso por el medio ambiente se ve opacado por este tipo de situaciones, a sabiendas de que nuestro territorio es propenso a ser impactado por el fuego, se esperaría que la inversión interna fuera mayor. Pero no solo hay que poner atención a los grandes desastres, dado que no necesitas aviones colosales para controlar un incendio que no supera la hectárea de bosque. Es en esto en donde se debe poner énfasis, de la misma forma que se necesita mayor inversión en estos equipos, se requiere mayor inversión logística. La misión de proteger los bosques nunca estará completa hasta que los equipos de la CONAF participen más activamente en la detección oportuna de estos casos: las señales son claras, las zonas de riesgo están identificadas, lo único que hace falta es que la vigilancia sea más efectiva. No es necesario patrullar cada hectárea de Chile, pero si el personal está atento y las redes de comunicación son efectivas, ningún incendio debería salirse de las manos.