Habitar y vivir en contacto con la naturaleza y su impacto en la salud mental

La urbanización no solo ha cambiado como se ve el mundo, sino como este se siente por las personas.

Salud mental y baños de bosque

Una investigación realizada por Monitor Global de Salud 2023 señala que el 66% de los chilenos considera la salud mental como el mayor problema de salud nacional. Para generar una perspectiva de lo que eso significa, el cáncer es la tercera mayor preocupación de salud en el país.

Según explica WWF, en la década de los 80, buscando promover la salud mental en la ciudadanía, el gobierno japonés acuñó el término Shinrin Yoku, lo que se traduce como “baños de bosque”, inspirándose en prácticas budistas que guiaban a la relajación. Se instó a la comunidad a estar en contacto con el contexto natural, desconectando un poco de las responsabilidades y el trabajo, buscando silencio en los bosques.

La motivación principal de esta iniciativa era la terrible situación de salud mental en el país, donde al año morían tantas personas por exceso de trabajo como las que morían en accidentes automovilísticos. 

Lo importante de esta práctica es intentar disfrutar el bosque con todos los sentidos y, por extraño que pueda parecer para algunos, esta medida ha tenido un llamativo auge durante este año, transformándose Chile en uno de los pocos países, que, junto a Japón, Nueva Zelandia y Canadá, receta el contacto con la naturaleza como terapia complementaria. 

Aunque en Chile aún se encuentra en una fase piloto, se está avanzando en su regularización y ya hay instituciones y empresas privadas que lo están aplicando de forma interna. La Universidad de Concepción realiza baños de bosque grupales, guiando a los que participan en recorridos diseñados para la desconexión.

“Tratar de estar muy presente y usar todos los sentidos para conectar”, así explica el baño de bosque Lorena Ormeño , licenciada en Ingeniería en Conservación de Recursos Naturales y estudiante de magíster de la Facultad de Ciencias Forestales.

Planificación urbana

En el urbanismo se entiende como “infraestructura gris” el reemplazo de espacios que eran vegetados, por edificaciones, lo que genera una serie de problemas prácticos, como lo puede ser la sensación de calor, sequedad en el aire y la fragmentación de espacio ocupado por fauna, pero a un nivel invisible, relacionado al bienestar psicológico; esto también genera problemas de tanta relevancia que son combatidos por medio de legislaciones.

Una considerable proporción de la población en Chile se encuentra en grandes ciudades, donde, según el Censo del año 2017, el 87,8% de la población vivía en zonas urbanas.

La existencia de techos verdes, plazas de barrio o parques son todas ideas que pretenden disminuir el impacto ambiental y psicológico de la urbanización.

“El principio de la arquitectura es crear espacio acorde a las necesidades del usuario, y nosotros las personas necesitamos estar en contacto con la naturaleza”. Según la arquitecta Sofia Parra, las edificaciones que no integran una solución para esta necesidad no están cumpliendo el principal rol de la arquitectura.

En busca de un escape

Dante Monjes es un joven de 22 años que no pasa más de dos semanas sin volver a “la conexión con lo natural”, como él identifica que es ir al bosque o a la playa. “Siendo una persona que vive en la ciudad, considero que es necesario su escape para salir del ruido de los autos, los bullicios o las ambulancias ”.

En una investigación realizada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, donde se encuestó a 4.141 personas, se logró identificar que el 65% de las personas iban al menos una vez al mes a algún parque urbano, lo que es sin duda interesante si se considera que el 35% de los encuestados no contaba con áreas verdes públicas en su comuna.

Es inevitable no pensar que el 35% restante es precisamente el 35% de la población que no cuenta con parques urbanos en su comuna.

Felipe Santibañez es kayakista de seguridad y guía de rafting. Él eligió vivir apartado de las ciudades porque está seguro de que la calidad de vida que le proporciona esa relación es mucho mayor a la que tienen las personas que viven en grandes ciudades. “Trabajar en el río es algo que me da mucha calma, sin estrés, sin que me presionen, se te borran todos los problemas de la mente”.

Las áreas verdes, parques o plazas son utilizadas por la comunidad. Según el biólogo Edward O. Wilson, es porque entre humanos y naturaleza existe una conexión inevitable. Pero ya sea eso o no cierto, son muchas las personas que, como Dante, amoldan sus rutinas de tal forma que en ellas caiga el contacto con la naturaleza.

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